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Best buy aguanta el temporal: su margen se defiende y el dividendo sube

Best Buy cerró el trimestre navideño con un +4,25% en bolsa tras anunciar un EPS ajustado de 2,61 dólares, 14 centavos por encima del consenso. La acción, que tocó fondo en los 61 dólares a finales de marzo, se disparó hasta los 64,21 en la sesión posterior al resultado. La moraleja: en plena sangría del retail, el gigante de la electrónica de consumo ha logrado lo que parecía imposible: mantener el beneficio cuando la factura cae.

El truco no está en vender más, sino en vender mejor

La compañía facturó 13.810 millones, ligeramente por debajo de lo esperado y con ventas comparables en rojo (-0,8 %). Sin embargo, el margen bruto se defendió y el SG&A doméstico se redujo al 15,9 % de las ventas, gracias a recortes en nómina y gastos sanitarios. La lección: en un entorno donde el cliente posterga la renovación del televisor o la nevera, Best Buy ha optado por recortar lo superfluo y proteger el flujo de caja.

El canal online ya representa el 39 % de la cifra nacional. Ni Amazon ni Walmart le han arrebatado terreno; simplemente, Best Buy ha trasladado sus tiendas al móvil del cliente. La división de publicidad y el marketplace digital —negocios de alta rotación y bajo ciclo— empiezan a aportar el tipo de ingresos recurrentes que Wall Street valora con múltiplos más generosos.

Dividendo adelgazado, pero al alza

Dividendo adelgazado, pero al alza

La directiva aprobó un incremento del 1 % en el dividendo trimestral, hasta 0,96 dólares por acción. Un gesto simbólico, pero que envía dos mensajes: caja suficiente y confianza en mantenerla. Con un payout cómodo y un free cash flow que ronda los 2.000 millones anuales, la compañía se reserva munición para recompras sin descapitalizarse.

La guía para el ejercicio en curso apunta a un EPS de 6,30-6,60 dólares sobre unos ingresos de 41.200-42.100 millones. Traducción: ni explosión alcista ni hundimiento. Best Buy prefiere prometer poco y cumplirlo. El mercado, que ya habia descontado un escenario mucho peor, ha respirado.

¿Dónde está la trampa?

¿Dónde está la trampa?

La acción sigue un 31 % por debajo de los máximos de hace doce meses. El riesgo es evidente: si la desaceleración se convierte en recesión, los electrodomésticos de gran ticket serán los primeros en quedarse en el almacén. Pero el balance, con deuda neta por debajo del 1,5x Ebitda y un ratio de cobertura de 8x, ofrece colchón. Además, 49 fondos de cobertura mantenían posición a cierre del cuarto trimestre, el mismo número que tres meses antes. Nadie ha abandonado el barco.

La valoración habla por sí sola: PER forward de 9,5 y un yield del 5,6 % si se repite la última subida de dividendo. En un universo donde los títulos de crecimiento puro cotizan a 25-30 veces beneficios, Best Buy se paga como si fuera una tienda de barrio. El descuento es el argumento de los toros.

Conclusión: Best Buy no vende ilusiones; vende eficiencia. Y, de momento, es suficiente para que los accionistas cobren cada trimestre mientras esperan que el consumidor regrese. En un mercado obsesionado con el crecimiento a cualquier precio, la vieja tienda de televisores ha encontrado su nicho: sobrevivir sin drama. A veces, eso es la mejor apuesta.