Biden cede: 401(k) abrirán la puerta a cripto y otros activos
La Administración Biden da marcha atrás en su cautela y allana el camino para que los planes de jubilación 401(k) incluyan criptomonedas, capital privado y otros activos alternativos. Una propuesta del Departamento de Trabajo, heredada de las directrices de Trump, busca facilitar la inclusión de estos instrumentos, aunque expertos advierten que su impacto real podría tardar años en materializarse.

Un cambio de rumbo tras la advertencia de 2022
Hace apenas dos años, la administración Biden instaba a los empleadores a extremar la precaución ante la posibilidad de ofrecer criptomonedas en los 401(k), alertando sobre fraudes y riesgos de pérdida. Ahora, con esta nueva propuesta, se revierte ese enfoque, aunque con una serie de salvaguardias que aún limitan considerablemente la accesibilidad.
La medida, que se encuentra abierta al debate público durante 60 días, establece seis factores cruciales que los fiduciarios deben considerar rigurosamente: rendimiento, comisiones, liquidez, valoración, puntos de referencia de rendimiento y complejidad. El objetivo, según la secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer, es “mostrar cómo los planes pueden considerar productos que reflejen mejor el panorama de inversión actual”.
Pero no todo es tan sencillo. Jaret Seiberg, analista de TD Cowen, se muestra escéptico: “No esperamos que los fiduciarios se inclinen por incluir alternativas en los 401(k) hasta que los tribunales confirmen que esta redacción los protege de demandas”. En otras palabras, la batalla legal podría prolongar la implementación de la propuesta.
Lo que nadie cuenta es que, a pesar del bombo mediático, la realidad es que la mayoría de los participantes en los 401(k) no verán cambios inmediatos. Erin Cho, socia de Mayer Brown, aclara que “los inversores no se despertarán un día y encontrarán una avalancha de fondos de capital privado, crédito privado o criptofondos en su plan”. La inclusión se limitará a vehículos como los fondos de fecha objetivo, que ya ofrecen una diversificación limitada.
Además, persisten obstáculos significativos. Los requisitos de acreditación para fondos privados, las normas de no discriminación y la falta de liquidez de estos activos alternativos requieren, posiblemente, la intervención de la SEC o incluso del Congreso. La propuesta, aunque impulsada por Wall Street, no es un cheque en blanco para la industria financiera.
Si bien los fondos de inversión y las asociaciones del sector aplauden la iniciativa, grupos de defensa del consumidor alertan sobre los riesgos. Oscar Valdés Viera, de Americans for Financial Reform, advierte: “Abrir los 401(k) a estos productos corre el riesgo de convertir los ahorros para la jubilación de los trabajadores en un esquema similar a Ponzi”.
La ironía es palpable: mientras solo el 4% de los planes de contribución definida ofrecen alternativas, el 99% de los planes de pensiones de gobiernos estatales y locales ya lo hacen. ¿Se trata de una democratización de la inversión o de una puerta trasera para que los fondos de inversión bombean activos a los planes de jubilación?