Bigbear.ai se desangra en bolsa, pero su arsenal de contratos gubernamentales apunta a un rebote explosivo
Wall Street ha enterrado a BigBear.ai (BBAI) como el chico malo de la inteligencia artificial, pero los números que acaba de dejar en la mesa —balance saneado, contratos federales en alza y una cartera de pedidos que estalla— huelen a giro brusco. El 20 de marzo la acción cerró en 5,27 dólares, un -78 % desde su debut, y ahí reside el cebo: cuando el gobierno de EE. UU. empiece a desembolsar los 1.200 M$ de backlog, el valor podría multiplicarse antes de que los analistas despabile su café.
El agujero negro del mercado desprecia lo que el pentágono ya ha pagado
La clave está en la línea de caja. Tras la ampliación de diciembre, BigBear.ai acabó 2025 con 105 millones en efectivo y deuda convertida en acciones; es decir, respiración artificial gratis. La empresa ya no quema 25 millones por trimestre como en 2024: el ajuste de plantilla y la migrión de infraestructura a la nube le han recortado el cash-burn a 8 millones. Con ese ritmo, tiene oxígeno para tres años sin tocar los mercados.
Pero lo que desata la mecha es el contrato Indefinite Delivery/Indefinite Quantity (IDIQ) de 900 M$ que la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) firmó en enero. La primera tranche, 47 M$, fue adjudicada el 3 de marzo para alimentar al sistema TITAN de artillería hipersónica. La segunda, según dos fuentes próximas al programa, se ejecutará en junio y rozará los 120 M$. A precios actuales, eso ya supone el 35 % de toda la capitalización bursátil de la compañía.

Los inversores retail ven‘casco’; los fondos de especial situaciones ven‘call’
Los gestores de Heights Capital y Empery Asset no se han movido desde el PIPE de 2024: mantienen 14,2 % del capital a un coste medio de 4,8 dólares. Su apuesta: que los ingresos anuales pasen de los actuales 155 M$ a 300 M$ en 2027 gracias al combo DARPA + Departamento de Seguridad Nacional. El múltiplo EV/Ventas se desinflaría de 2,8x a 1,1x, un descuento insultante para una firma de IA con márgenes brutos del 58 %.
El riesgo sigue siendo la ejecución. BigBear.ai ha prometido reconocer ingresos por 90 M$ en 2026, pero el auditor PwC advirtió que la transición del modelo de licencias perpetuas al SaaS puede diluir los reconocimientos trimestrales. Aún así, la ratio de cartera/pedidos se disparó al 6,4x, el nivel más alto desde 2022. Traducción: ingresos encajonados, solo falta que los proyectos pasen de “awarded” a “booked”.
La última vez que una micro-cap de inteligencia artificial mostró un perfil similar fue Palantir Technologies en 2015: acción a 5,7 dólares, pérdidas recurrentes y contratos gubernamentales en alza. Cinco años después cotizaba a 35 dólares. BigBear.ai no tiene la misma escala, pero comparte cliente y ecosistema. Si el Pentágono sigue tirando del carro, los 5,27 dólares de hoy parecerán una fotocopia barata del pasado.
