Bill gates apuesta por un ferrocarril que atraviesa a américa y cuesta 18 veces sus ganancias
La Fundación Gates acaba de revelar su nueva alineación bursátil y la tercera posición la ocupa Canadian National Railway, la línea que mueve el grano que come el planeta. El tren corre de Vancouver a Halifax y pasa por los muelles del Golfo sin pedir permiso a Chicago. A 17 veces beneficio proyectado, la acción cuesta menos que en la última década. El mensaje es claro: Gates prefiere activos que no se pueden clonar en una nube.

El anillo de acero que ningún startup copiará
La ventaja no es intangible, es de riel y hormigón. CNI controla 33 mil kilómetros de vía que conectan puertos de tres océanos. Intentar replicar esa red hoy chocaría con normas ambientales que ni Amazon podría sobornar. Mientras los puertos de Los Ángeles y Long Beach se atracan, este tren canadiense desvía contenedores por rutas que sus competidores no alcanzan. El resultado: margen operativo del 50 %, el más alto del sector.
El precio actual descuenta una recesión que aún no llega. Sus flujos de caja libre rondan los 4 000 millones de dólares anuales y el dividendo crece desde 1996. Quienes buscan el glamour de la IA pueden seguir soñando con múltiplos de 60x; Gates opta por el cobre y el cereal. La única advertencia: el crudo de Alberta ya no sube, y si el fracking regresa en EE.UU. parte del negocio de transporte de petróleo se desinfla. Pero la soja y el potasio no se envían por Zoom.
La apuesta es tan obvia que duele. Mientras Cathie Wood promete duplicadores en tres años, el fondo de Gates se conforma con un 8 % anual garantizado por una vía que nadie puede piratear. La bolsa puede mañana cotizar en blockchain, pero los granos seguirán viajando en vagones. Y mientras eso siga siendo verdad, CNI cobrará peaje.
