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Bitcoin aferra los 67.200 $ en su peor racha: 5 meses rojos y la amenaza de récord negro

Bitcoin respira con dificultad. A 67.200 $, el token se juega en marzo su sexta caída mensual consecutiva, algo que en 17 años de vida nunca había tocado. La cuerda se estira: o rebota con fuerza o entra en la página más oscura de su historia.

El dato que heló a los dealers

Ed Engel, analista de Compass Point, lo advirtió por mail a sus clientes: «BTC nunca ha encadenado seis meses en rojo». La frase corre ya por mesas de trading como un susurro de pánico controlado. Desde octubre, la cotización ha perdido el 18 % y marzo apenas se defiende a un 1 % del cierre de febrero. La línea de flotación son los 60.000 $; si la rompe, los stops automáticos dispararán otro avalancha.

¿El consuelo? La bolsa se ha hundido más. El S&P 500 cede un 6 % en el último mes y el oro se desploma un 10 %. «Bitcoin está resistiendo mejor que las acciones», reconocen hasta los osos. Pero hay un detalle que nadie celebra: la cadena de bloques sigue mostrando flujos bajistas. Traducción: los grandes wallets siguen enviando monedas a exchanges para vender.

¿Relieve o trampa?

¿Relieve o trampa?

Sean Farrell, jefe de activos digitales en Fundstrat, prefiere conservar el cuerpo a cubierto. En su video interno del lunes no hubo euforia: «Mantengo pólvora seca y ojos abiertos; este rebote puede ser un amago dentro del invierno cripto». Su recomendación: no aumentar apalancamientos y esperar una señal de volumen que no llega.

La disidencia llega de la mano de Bernstein. Gautam Chhugani firma una nota titulada «Bitcoin looks bottomed» y repite su objetivo de 150.000 $ para finales de 2026. El argumento: los ETFs vuelven a absorber supply y ya acumulan más del 6 % de todos los bitcoins que existirán jamás. MicroStrategy, por su parte, acumula el 3,6 % y sigue comprando cada vez que le sobra cash. Es la guerra por el float: quien quiera entrar tendrá que pagar cada vez más caro un activo que escasea en circulación.

Lo que nadie cuenta

Detrás de la guerra de informes hay una verdad incómoda: la liquidez global se contrae. El dollar index ronda 104 y los tipos a corto en EE.UU. superan el 5 %. Eso hace que el carry trade –vender dólares para comprar bitcoin– pierda fuelle. El mercado ya no castiga a BTC por ser cripto, sino por ser activo de riesgo en un mundo que odia el riesgo.

En las mesas de OTC de Madrid y Londres cuentan que los family offices españoles han reducido su exposición al 1,5 % de sus carteras, la mitad que hace un año. «Vendemos a 68.500 $ y recompramos solo si perforamos 61.000 $», confiesa un broker que trabaja para bancos privados en la City. La frase resume la tónica: rentabilidad cero y estrés máximo.

La apuesta final

El reloj corre. Si marzo cierra por debajo de 67.000 $, la racha se alargará y el récord de seis meses en rojo pasará de rumor a titular de historia. Si, en cambio, la vela mensual supera los 71.800 $, Engel y los osos tendrán que recomprar a precios más altos. La clave no está en el gráfico, sino en la Reserva Federal: un solo guiño de recorte de tipos en junio devolvería el apetito y rompería la maldición. Hasta entonces, cada cierre semanal es un round de boxeo sin campana final. Y el contador sigue en 67.200 $, tan frágil como una cuerda de nailon tensada entre dos acantilados.