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Bitcoin como aval: ¿el fin del limbo financiero para las criptos?

La vivienda en Estados Unidos, un mercado tradicionalmente impenetrable para los activos digitales, está a punto de ceder. Coinbase y Better Home & Finance han anunciado una colaboración que permitirá a los compradores usar Bitcoin como garantía hipotecaria, un movimiento que, lejos de ser una novedad para algunos, representa una validación de un modelo que ya se gestaba en el sector. ¿Estamos ante el principio del fin de la exclusión financiera para los poseedores de criptomonedas?

Un puente entre el viejo y el nuevo dinero

Durante años, la riqueza acumulada en criptomonedas ha existido en una especie de limbo, visible pero, en gran medida, inútil para los procesos de financiación tradicionales. Los bancos y las entidades hipotecarias ignoraban sistemáticamente Bitcoin y compañía a la hora de evaluar la solvencia de los solicitantes. La reciente entrada en escena de los ETFs de Bitcoin, que han atraído capital institucional, no cambió la situación de forma significativa. La asociación entre Coinbase y Better Home & Finance, sin embargo, ha diseñado una solución: una hipoteca tradicional complementada con un préstamo respaldado por criptoactivos para la entrada.

Josip Rupena, CEO de Milo, una startup que ya ofrecía hipotecas con respaldo en criptomonedas desde 2022, lo explica así: “Este anuncio es más bien una posibilidad de obtener una calificación crediticia convencional y obtener un segundo préstamo.” Pero Rupena también señala una realidad: “Aun así, tendrás que calificar convencionalmente, y para muchos de nuestros clientes con Bitcoin, eso puede ser difícil.”

La clave: evitar la venta y los impuestos

La clave: evitar la venta y los impuestos

Milo ha estado trabajando en productos hipotecarios diseñados específicamente para aquellos con una gran parte de su patrimonio en criptomonedas. Su modelo más popular permite financiar la totalidad de la compra de una vivienda mediante la garantía de Bitcoin, eliminando la necesidad de una entrada tradicional. “Sabíamos que necesitábamos financiar el 100% de la transacción,” explica Rupena. “Los clientes generalmente no tienen mucho dinero en efectivo; están muy concentrados en Bitcoin.” La propuesta es clara: acceder a la propiedad sin tener que vender Bitcoin y, por ende, sin activar la factura del impuesto sobre las ganancias de capital.

La cifra habla por sí sola: Milo ha gestionado más de 100 millones de dólares en transacciones de hipotecas respaldadas por criptomonedas. Un volumen considerable que demuestra la demanda existente.

El fantasma de la regulación

El fantasma de la regulación

Pero el camino no está exento de obstáculos. La regulación sigue siendo un escollo importante. Fannie Mae, la piedra angular del mercado hipotecario estadounidense, aún no ha incorporado formalmente las criptomonedas en sus estándares de evaluación. “Nos gustaría ver algo claro por parte de Fannie,” comenta Rupena, “pero este anuncio no los ha involucrado directamente.” Hasta que las reglas del juego no evolucionen, las hipotecas con criptoactivos seguirán siendo un nicho.

Sin embargo, los beneficios para aquellos con grandes tenencias de Bitcoin son evidentes: la posibilidad de ahorrar en impuestos y mantener la exposición a un activo que muchos consideran con un potencial de revalorización a largo plazo. De hecho, Rupena afirma que, en conjunto, los clientes que han utilizado los servicios de Milo han aumentado su patrimonio neto en 100 millones de dólares simplemente por no haber vendido sus Bitcoin.

En lugar de replicar los productos financieros existentes, el verdadero objetivo, según Rupena, es crear versiones superiores. Y Coinbase, al entrar en el juego, no solo valida el modelo, sino que lo impulsa hacia una mayor adopción. La era de las criptomonedas en el mercado inmobiliario, aunque aún incipiente, ya ha echado raíces.