Bitcoin despierta tras cinco meses de sangría y enfrenta su guerra particular
Bitcoin saltó de la
losa. 68.000 dólares en la pantalla de Bloomberg y un silencio que se corta con cuchillo en los grupos de Telegram. Después de cinco meses cayendo, la cripto reina ha roto la racha más larga de su historia sin registrar seis rojos seguidos. La frase que corre por las meses de trading no es un análisis, es una supervivencia: «nunca antes había tocado fondo seis veces seguidas».¿Rally o espejismo? los datos no mienten, pero tampoco perdonan
En Compass Point se apuran el café mientras Ed Engel escribe la nota que todos leen en el móvil antes de abrir la sesión: «los flujos en cadena siguen siendo bajistas». Traducción: la gente sigue fugando capital. El gráfico puede parecer un despegue, pero la blockchain cuenta otra historia: 60.000 dólares acechan y el rebote huele a capitulación técnica, no a euforia.
Mientras, el S&P 500 y el oro se desmoronan desde que el 28 de febrero estalló la guerra en Oriente Medio. Bitcoin, que tantas veces se vendió como refugio, se ha comportado mejor que los clásicos. Ironía: el activo más volátil se vuelve la roca cuando las bolsas tiemblan.

El debate que divide despachos: ¿fondo o trampa?
Sean Farrell, jefe de activos digitales en Fundstrat, graba un video para clientes y advierte: «mantened pólvora seca». No cree en la resurrección. Su mensaje es un susurro en medio del griterío de las cuentas de X que celebran el «altseason»: la dirección aún no está clara.
Del otro lado, Bernstein se juega la cara. Gautam Chhugani firma una nota que suena a órdago: «Bitcoin ha tocado fondo» y fija target en 150.000 dólares para finales de 2026. El argumento: los ETFs han absorbido ya más del 6 % del suministro total y MicroStrategy sigue comiendo monedas como si fueran pipas. La empresa de Michael Saylor controla el 3,6 % de todos los bitcoins que existirán. Nadie acumula así si cree que falta caída.
El momento en que el mercado deja de ser números y se convierte en gente
En la Universidad de Barcelona me enseñaron a leer balances; en la calle aprendí a leer miedos. Hoy los mineros vuelven a encender máquinas que tenían apagadas, los exchanges reportan ingresos de monedas que llevaban meses dormidas y, sin embargo, el café de la esquina de BitBase sigue lleno de clientes que preguntan si «volverá a los 50». La respuesta no está en la pantalla, está en sus bolsillos.
La clave no es si Bitcoin sube o baja, sino quién está dispuesto a creer que esta vez la historia no termina en lágrimas. La cifra habla por sí sola: 17 años de historial y nunca seis meses seguidos en rojo. El mercado acaba de firmar su propio acta de defunción… o de nacimiento. El siguiente vaso de cava —o de agua— dependerá del lado del tabla en el que estés sentado.