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Bitcoin repite su truco: después del desplome siempre viene la estampida

Bitcoin ha perdido un 45 % desde su récord de octubre y el 19 % en lo que va de año. Pero hay un dato que los bears prefieren ignorar: nunca ha encadenado dos años rojos desde 2010. Si la rutina se cumple, 2026 será verde. Y cuando el gigante se pone verde, lo hace a lo bestia: su mínima revalorización anual positiva fue del 34 % en 2015; en 2023 y 2024 se más que duplicó.

El flujo vuelve a los etfs tras cuatro meses de fuga

El flujo vuelve a los etfs tras cuatro meses de fuga

La sangría dejó de ser noticia en marzo. Según BiTBO, los ETFs de Bitcoin ya acumulan 1.300 millones de dólares netos de entradas este mes. No es un tsunami, pero basta para que los market makers empecinen sus botones de compra. La lógica es tozuda: cuando el dinero institucional regresa, el precio suele seguirle la corriente tarde o temprano.

Claro, la volatilidad sigue siendo la marca de la casa. Un día sube un 8 % y al siguiente regala la mitad. Por eso los veteranos del patio recomiendan posiciones de avanzadilla, no apuestas de caballito. La receta clásica: entradas escalonadas y stop mental, no papel.

Quien espere un cripto-Wall Street con banda y confeti puede llevarse chasco. Pero quien haya estudiado los ciclos previos sabe que después del invierno de 2014 llegó la primavera del 1.300 %. Tras el desastre de 2018, el 2019 regaló un 94 %. La historia no garantiza el futuro, pero tampoco se cansa de repetirse.

La moraleja no la da un gurú con grafiti en Twitter. La escribe el mercado a fuego: cuando Bitcoin cae dos dígitos, la tentación es vender; cuando la sangre chorrea, los que compran son los que luego cuentan la historia. 2026 está a la vuelta de la esquina y el cronograma, por ahora, apunta a otro capítulo de euforia.