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Bitcoin se estanca: ¿el miedo a irán o falta de convicción?

El bitcoin, tras un breve respiro en marzo, vuelve a navegar en aguas turbulentas. La criptomoneda se mantiene atrapada en un rango estrecho, con la tensión geopolítica en Oriente Medio actuando como un freno, mientras los grandes inversores parecen haber perdido el ímpetu.

La sombra del conflicto y su impacto en los mercados

Las declaraciones del presidente Trump sobre la escalada del conflicto con Irán han provocado una ola de ventas en los mercados financieros, arrastrando al bitcoin junto con ellos. El precio del crudo ha rebotado, superando los 111 dólares el barril, lo que alimenta las preocupaciones sobre la inflación energética y dificulta la recuperación de los activos de riesgo. Alex Kuptsikevich, de FxPro, lo resume así: “Los comentarios de Trump sobre la guerra con Irán desencadenaron una venta masiva, reflejando la ausencia de señales de distensión”.

Pero la debilidad del bitcoin no se limita a factores externos. Caroline Mauron, cofundadora de Orbit Markets, señala que la criptomoneda, aunque ha mostrado una menor sensibilidad a las noticias positivas o negativas en las últimas semanas, sigue dependiendo de la evolución de los mercados bursátiles. El hecho de que bitcoin haya resistido mejor que muchos activos durante el conflicto de marzo, cerrando con una subida del 2%, contrasta con la caída de otros refugios seguros como el oro, que perdió más de un 11% en el mismo período.

El declive de la demanda y la desconfianza de los

El declive de la demanda y la desconfianza de los 'ballenas'

La cifra habla por sí sola: la demanda aparente de bitcoin, es decir, la proporción entre la demanda y la nueva oferta minada, se situó en un negativo de 63.000 tokens a finales del mes pasado, según CryptoQuant. Esto indica que la demanda es inferior a la cantidad de Bitcoin que se está generando, un signo preocupante para el futuro del activo. Pero lo más alarmante es la actitud de los llamados 'ballenas', los grandes poseedores de Bitcoin. Según CryptoQuant, estas entidades se han convertido en vendedores netos en el último año, descargándose de importantes cantidades de la criptomoneda. Jasper De Maere, trader de Wintermute, sentencia: “Los datos on-chain confirman lo que la acción del precio ya estaba indicando: hay una total falta de convicción”.

La desconfianza de los inversores institucionales se refleja también en los flujos de capital hacia los fondos cotizados (ETF) de Bitcoin. El miércoles, estos fondos registraron una salida neta de 174 millones de dólares, revirtiendo la tendencia positiva que se había observado en marzo, cuando entraron alrededor de 1.100 millones de dólares. Estos flujos, aunque se estabilizaron después de cuatro meses de salidas netas, siguen siendo sensibles a los vaivenes del mercado macroeconómico.

La incertidumbre geopolítica, la falta de demanda y el comportamiento de los grandes inversores dibujan un panorama poco alentador para el Bitcoin. Mientras la tensión en Oriente Medio continúe y la confianza de los 'ballenas' no se recupere, el precio de la criptomoneda seguirá luchando por romper su actual estancamiento. La promesa del halving, que reducirá la oferta de Bitcoin a la mitad, podría ser el catalizador necesario para revertir esta tendencia, pero de momento, la paciencia se agota.