Bmo apuesta fuerte por california: ¿nuevo gigante bancario en el horizonte?
El banco canadiense BMO está decidido a cambiar el panorama bancario estadounidense, con California en el centro de su ambicioso plan. Tony Sciarrino, el hombre al frente de la división comercial estadounidense de BMO, no se anda con rodeos: su objetivo es convertir a BMO en un banco de primer nivel, pasando de la décima posición a la quinta en un plazo relativamente corto.
Un desembarco estratégico en la costa oeste
El motor de esta transformación es California. BMO está invirtiendo a lo grande: contratando banqueros, abriendo sucursales y aumentando su presencia publicitaria. La estrategia, según detallaron en una presentación reciente a inversores en Toronto, busca replicar el éxito que tuvieron en el Medio Oeste tras la adquisición de Bank of the West.
Sciarrino, quien llegó a BMO hace un año y se formó en Bank of America y JPMorgan Chase, lidera una reorganización interna para eliminar las barreras tradicionales entre departamentos. “Eliminamos muchas de las silos internas que he visto en otros lugares”, afirmó en una entrevista. Un ejemplo clave es su banco de inversión de mercado medio, con 80 empleados reportando directamente a él, lo que permite una mayor agilidad y coordinación.
La división comercial de BMO atiende a unos 22.000 clientes, generando entre 10 millones y 2.000 millones de dólares de ingresos anuales. Representa el 55% de los ingresos estadounidenses del banco, con un 47% de los depósitos y un 70% de los préstamos. El volumen es considerable y el margen de maniobra, amplio.

Más que solo contrataciones: un plan integral
Pero BMO no se limita a contratar. El plan incluye, según Aron Levine, presidente estadounidense del banco, profundizar las relaciones con los clientes existentes, captar nuevos y expandir sus servicios de tesorería, pagos y mercados de capital. La meta es alcanzar una plantilla de 960 banqueros para 2028, con un 80% de las nuevas contrataciones concentradas en California.
La inversión en talento va de la mano con la optimización tecnológica. BMO busca activamente un líder para su división de mercado medio en EE. UU. y está utilizando la inteligencia artificial para aumentar la eficiencia operativa. Paralelamente, la red de sucursales se expandirá de 220 a 360, una apuesta por la presencia física en un mercado cada vez más digital.
La estrategia de BMO se basa en la familiaridad de marca. “New to California. Not new to banking”, reza uno de sus anuncios, reflejando una marca que busca capitalizar su experiencia en otros mercados. La inversión ha dado sus frutos: la conciencia de marca en California se ha triplicado en dos años, y la consideración entre el público general ha subido del 11% al 27%.
Frente al desafío de la competencia en California, Levine destaca la especialización de BMO en sectores específicos, así como su plataforma de tesorería y su negocio de mercados de capitales, además de la llegada de Sciarrino y otros profesionales de alto nivel. “Podemos competir con cualquiera, en cualquier momento”, sentenció.
Aunque los ingresos de la división comercial en el primer trimestre de 2026 descendieron un 2%, BMO espera un crecimiento de un 10% en los ingresos no relacionados con intereses y un retorno sobre el patrimonio de un 12% a medio plazo, impulsado por un aumento en préstamos y depósitos. La expansión de sus soluciones de tesorería y pagos, con un objetivo de penetración del 70%, también jugará un papel fundamental.
Un ejemplo concreto es el trabajo con un minorista en línea californiano, para el cual BMO está desarrollando un programa de beneficios bancarios para empleados. “Los productos y servicios surgen de estas conversaciones,” explica Sciarrino, anticipando una expansión en la oferta de servicios a empresas de todo el país. La velocidad es clave: “#TNT, ‘today not tomorrow’”, es el mantra interno de BMO.
La pregunta ahora es si BMO logrará su ambicioso objetivo de escalar posiciones en el competitivo mercado bancario estadounidense. Su apuesta por California, combinada con una estrategia de crecimiento integral, sugiere que el banco canadiense está dispuesto a desafiar a los gigantes establecidos.