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Bristol gate rompe el maleficio de la ia: vuelve al dividendo y lilly lidera la apuesta

Bristol Gate Capital Partners ha pasado de sufrir la fiebre de la IA a respirar aliviado. Su estrategia de acciones estadounidenses, castigada desde finales de 2022 por apostar por flujo de caja y dividendes crecientes, ha encontrado un respiro en la amplitud del mercado y en la farmacéutica Eli Lilly, que ya representa su mayor contribución al rendimiento del cuarto trimestre de 2025.

El giro que premia a los pacientes

La firma canadiense reconoce abiertamente que la concentración bursátil en los grandes de la inteligencia artificial le pasó factura. Pero el viento ha cambiado: índices como el S&P US Dividend Growers y el S&P 500 Equal Weight han empezado a batir al gigante cap-weighted, y eso ha devuelto la confianza a la tesis de Bristol Gate.

El equipo de Data Science ha afinado su modelo Distant Future, que ahora identifica compañías con capacidad de crecer sus dividendos al menos un 10 % anual durante los próximos cinco años. El resultado: una cartera que no solo busca rentabilidad, sino que cobra valor en un entorno donde el riesgo de concentración es real y presente.

Lilly, la joya que ya brilla

Lilly, la joya que ya brilla

La apuesta por Eli Lilly no es flor de un día. Bristol Gate subraya que la compañía ya controla el 58 % del mercado estadounidense de incretinas y se lleva el 71 % de las nuevas recetas. Con tres revisiones al alza de guía en 2025, la farmacéutica ha demostrado que sus fármacos Mounjaro y Zepbound no solo venden, arrasan.

La gran apuesta para 2026 es orforglipron, el primer GLP-1 oral. Ni agujas, ni cadena de frío, ni precio desorbitado. Bristol Gate calcula que la pastilla puede multiplicar por tres el tamaño del mercado global, y Lilly ya prepara el lanzamiento para la primavera.

¿Dónde está el truco?

La acción cerró el 27 de marzo a 878,24 dólares, un 13,7 % por debajo del mes previo, pero un 6,3 % arriba en doce meses. La capitalización roza los 786.000 millones. A ojos de Bristol Gate, la corrección es una oportunidad: el flujo de caja es robusto, el crecimiento de dividendo asegurado y la barrera de entrada para la competencia cada vez más alta.

La firma canadiense no renuncia a la IA, pero ha aprendido la lección: en un mercado donde la euforia puede durar menos que un tuit, los dividendos crecientes son el seguro de vida que cualquier inversor necesita.