Buffett apuesta 1.000 millones en chevron y gana 58 % en cinco meses
Warren Buffett despidió su mandato en Berkshire Hathaway con una jugada que ya luce de manual: desembolsó más de 1.000 millones de dólares en Chevroncuando el título parecía muerto de hambre y en cinco meses ha sacado un 58 % de rentabilidad. Mientras sus rivales vendían tecnológicas a la desbandada, el veterano invirtió en barriles y ahora cobra el premio.
Vendió apple, amazon y bank of america para comprar petróleo
El giro fue tan contundente como silencioso. Entre octubre y diciembre de 2025, Berkshire desprendió más de 7 millones de títulos de Apple, idéntica cifra de Amazon y otra tanda de Bank of America. El dinero fluyó hacia la única mesa que parecía fría: Chevron a 132 dólares, cuando el valor arrastraba un desfase de dos dígitos frente al S&P 500.
La apuesta olía a nafta y a contrarian puro. El crudo oscilaba en mínimos de varios años, los analistas daban por hecho un mundo sobrecargado de inventarios y la transición verde campaba a sus anchas en las portadas. Buffett, como siempre, leyó otra partitura.

Irrevocó el estrecho de ormuz y chevron se volvió oro
El 3 de enero de 2026, Irán selló el paso de Hormuz. El Brent se disparó 45 % en 48 horas y la acción de Chevron pasó de 160 a 209 dólares. La compañía, única estadounidense con activos propios en Venezuela, sumó otro regalo: la captura de Nicolás Maduro abre la puerta a una renegociación de los contratos que ya explora en el país caribeño.
La cuenta es brutal: 1.000 millones colocados a 132 valen ya 1.580 millones. Y eso sin contar el dividendo del 3,28 % que sigue fluyendo cada trimestre. El S&P 500, meantime, pierde un 4,8 % en el año.
Buffett no solo vio barratos, vio geopolítica. El tipo que compró Coca-Cola tras la crisis del 87 o Goldman Sachs en pleno colapso del 08 repitió receta: cash cuando el miedo se paga con prima.

La despedida de un maestro que sigue sin perder la forma
La operación Chevron puede ser su última gran firma como CEO, pero no un adiós a la línea de fuego. Berkshire conserva la participación y el flujo de caja se infla cada día que el crudo se niega a bajar. El mensaje es tan viejo como él: cuando la masa ve cenizas, el viejo zorro huele gasolina.