Capital one dispara 38% y sequoia se fuga: la apuesta que rompe wall street

Ruane, Cunniff ya no pide permiso. Su fondo Sequoia Strategy cerró 2025 con un +21,9% cuando el S&P 500 se quedó en 17,9%. El último trimestre fue una paliza: 9% contra 2,7% del índice. La razón de tanto alboroto se resume en un nombre que suena a película de acción: Capital One.

La compra que nadie vio venir

En mayo, Capital One tragó Discover por 35.000 millones de dólares. De la noche a la mañana, la entidad de McLean se convirtió en el mayor emisor de plástico de Estados Unidos y, de paso, se anexionó una red de pagos propia. Visa y Mastercard se quedaron mirando: los intereses que antes se fugaban ahora se quedan en casa. La sinergia promete recortar costes y, sobre todo, desviar centenares de miles de millones en volumen de compras hacia la red Discover. Los inversores lo entendieron al instante: las acciones saltaron un 38% en 2025 mientras los beneficios por acción crecían un 40% y la facturación trepaba otro 37%.

El truco no es solo tamaño. Controlar la red de pagos otorga a Capital One datos en bruto, margen para jugar con los precios y blindaje contra la futura regulación. Sequoia lo resume en su carta a inversores: «La transacción mejora la posición estratégica en varios frentes». Traducción: ahora mandan ellos.

¿Quién se sube al carro?

¿Quién se sube al carro?

Los hedge funds se apuntaron al festín. Al cierre del cuarto trimestre, 136 fondos tenían Capital One en cartera, siete más que tres meses antes. La cotización, sin embargo, acaba de dejarse un 9,4% en el último mes y apenas mueve un -1,8% en doce meses. BofA ya ha rebajado el objetivo de precio ante la contracción de múltiplos del sector. La valoración, 109.522 millones de capitalización, empieza a parecer barata si la Fed recorta y el crédito al consumo aguanta.

Mientras tanto, Sequoia sigue concentrada: pocas compañías, mucha convicción, apuestas globales. El mensaje es claro: prefieren pagar caro por lo bueno que barato por lo dudoso. Con Capital One han demostrado que, cuando la película es de acción, conviene ser protagonista.