Chevron se hunde 4,6 % mientras el petróleo baja de 100 $: la guerra del estrecho de ormuz sigue abierta
Wall Street castigó a chevron esta mañana con un -4,6 % hasta 197,10 dólares. El crudo West Texas se desinfló por debajo de los 100 dólares y los programas de trading automático arrastraron a los ‘majors’ al pozo. Pero la liquidación es un espejismo: el estrecho de Ormaz sigue cerrado y el 34 % del crudo mundial y el 20 % del GNL siguen sin poder cruzarlo.
La paz que nadie cree
Los inversores se agarraron a un tuit de Trump que habla de ‘tregua’ con Irán en ‘unas semanas’. Bonito, pero en el pasillo marítimo solo hay restos de dron y seguros sin cobertura. Reparar los oleoductos y terminales bombeados desde Bandar Abbas hasta Kharg Island llevará meses, y Teherán no ha levantado el bloqueo naval. La paz, de momento, es un rumor que cotiza en corto.
chevron, que tiene refinerías en Singapore y Pasadena con rutas alternativas, no solo vende crudo: vende margen. El crack spread –la brecha entre el barril y la gasolina– se dispara cuando el producto terminado escasea. A precios hoy, cada día que Ormuz duerme añade 450 millones de dólares de EBITDA al conjunto de la industria. De ese pastel, la major de San Ramón tiene asignado un trozo gordo.

El dividendo que no falla
Mientras el capital se asusta, el flujo de caja rígido de chevron sigue cantando: 3,34 % de dividendo yield, protegido por un balance con menos apalancamiento que sus rivales europeos. A 13 veces PER 2025, la acción cotiza como si el petróleo fuera a volver a 60 $. Error de cálculo: los futuros de Brent para diciembre siguen en 110 $ y subiendo.
La volatilidad de hoy no es más que el guante que lanza el algoritmo para recogerlo mañana. Mientras el estrecho siga siendo un parking de buques fantasmas, cada día sin solución es un día de plusvalía para chevron. El mercado lo sabrá, tarde o temprano.