Conflicto en oriente medio: ¿la energía se convierte en la nueva pesadilla inflacionaria?

La escalada del conflicto en Oriente Medio ha encendido las alarmas en los mercados financieros, empujando el precio del petróleo por encima de los 110 dólares el barril y reavivando los temores de una espiral inflacionaria que podría obligar a la Reserva Federal a reconsiderar su política monetaria. La incertidumbre ha desestabilizado los mercados, con tanto renta fija como variable mostrando signos de debilidad.

El riesgo de stagflación se cierne sobre los inversores

Según los últimos datos de Polymarket, existe una probabilidad del 69% de que el precio del petróleo alcance los 120 dólares el barril en abril, una cifra que pondría a prueba la resistencia de la economía global. Esto, sumado a la creciente correlación entre acciones y bonos a la baja, sugiere que las estrategias de diversificación tradicionales podrían estar fallando. Incluso posiciones con exposición al oro podrían verse afectadas.

El mercado ya empieza a descontar la posibilidad de que la Reserva Federal, lejos de recortar tipos de interés, se vea obligada a mantenerlos altos, o incluso a subirlos, para controlar la inflación. Este escenario, que recuerda a la crisis de los años 70, podría desencadenar una nueva fase de stagflación, una combinación letal de inflación persistente y crecimiento económico estancado. La incertidumbre geopolítica agrava aún más la situación, con el temor a una escalada del conflicto y a un impacto aún mayor en el suministro energético.

¿Dónde protegerse? la apuesta por el sector energético

¿Dónde protegerse? la apuesta por el sector energético

En este contexto de volatilidad, los inversores buscan refugio en activos que puedan beneficiarse del aumento de los precios de la energía. El sector energético, por supuesto, se presenta como una opción atractiva, aunque no exenta de riesgos. La clave reside en seleccionar empresas sólidas y bien posicionadas para aprovechar la situación.

Un sector con margen de maniobra. El State Street Energy Select SPDR ETF (XLE), que concentra gran parte de su exposición en Exxon Mobil (XOM) y Chevron (CVX), podría ser una herramienta útil para cubrirse ante un posible repunte prolongado del petróleo. A pesar del reciente aumento, los analistas consideran que las acciones de energía siguen infravaloradas, ofreciendo un potencial de revalorización significativo si el conflicto se prolonga.

Pero hay un detalle que no se puede ignorar: una resolución pacífica del conflicto podría desencadenar una caída abrupta del precio del petróleo, penalizando duramente a las posiciones en energía. Por lo tanto, esta estrategia solo es recomendable para aquellos inversores que estén dispuestos a asumir un mayor nivel de riesgo y que busquen activamente protegerse contra la inflación.

La reciente imposición de un recargo del 3,5% por combustible por parte de Amazon para sus vendedores externos y el aumento de las tarifas por equipaje facturado por United Airlines son señales de que la inflación, más allá del petróleo, está empezando a afectar al bolsillo del consumidor. La situación, si el conflicto en Oriente Medio se prolonga, podría compararse con las secuelas de los confinamientos por la pandemia de COVID-19.

Los ETFs de bonos, especialmente los de larga duración, podrían seguir siendo volátiles durante el resto del año, reflejando la incertidumbre sobre la evolución de los tipos de interés. En un escenario donde las acciones y los bonos se mueven en la misma dirección a la baja, es crucial diversificar la cartera hacia activos que puedan actuar como refugio en tiempos de crisis.

La Reserva Federal, aunque aún no ha puesto el foco en la stagflación, no puede ignorar el riesgo de que la situación económica se deteriore. Prepararse para un escenario de inflación persistente y debilidad del mercado laboral se ha convertido en una necesidad para los inversores. La energía, por ahora, ofrece una vía de escape, pero con la cautela necesaria.