Core scientific se desploma 22% tras cancelar fusión y cramer ya cantó victoria
Core Scientific perdió 2.400 millones de capitalización en cinco días de noviembre y Jim Cramer se frotó las manos. El showman de CNBC había ordenado en julio a sus seguidores «vender y hacer caja» cuando la minera de Bitcoin negociaba su fusión con CoreWeave. La operación acabó en agua de borrajas y el título se deja un 8,6% en lo que va de año, pese al boom de la inteligencia artificial que prometía reflotarla.
El matrimonio con coreweave se rompe por falta de votos
El 30 de octubre CoreWeave tiró la toalla: no logró el respaldo suficiente de sus accionistas para cerrar la absorción de Core Scientific. La mina de datos, que había pivotado del Bitcoin al computo de alto rendimiento, vio cómo sus acciones se hundían un 22% entre el 10 y el 14 de noviembre. El mercado castigó la incertidumbre sobre los retrasos en la construcción de nuevos data centers y la sensación de que la moda AI estaba perdiendo fuelle.
La caída no fue un simple respingo. Entre el 12 y el 17 de diciembre el valor se dejó otro 17%. La cuenta de resultados del cuarto trimestre fue la puntilla: 79,8 millones de ingresos y 0,29 dólares de pérdida por acción. El 3 de marzo el cierre bajó otro 7,2% y el gráfico comienza a dibujar un techo descendente que huele a liquidación.

Cramer, el timing perfecto y la trampa del arbitraje
Cuando en julio un espectador le preguntó por CORZ, Cramer fue tajante: «Vende mañana mismo y cobra el premio. Tú no eres un arbitrajista». La acción cotizaba entonces 30% por encima de los niveles actuales. El consejo funcionó como escudo frente al desastre, pero también dejó fuera del barco a quienes apostaban por una revalorización adicional una vez cerrada la fusión.
El problema es que el arbitraje de riesgo no descontaba un fracaso político: CoreWeave no logró el voto de suficientes inversores institucionales que temían diluirse en una empresa con 1.200 MW de granjas de servidores pero apenas flujo de caja positivo. La mina de Bitcoin se convirtió en una mina de incertidumbre.
Core Scientific sigue siendo una de las mayores productoras de criptomonedas de Estados Unidos, pero sus 103% de rebote anual ocultan un sesgo de supervivencia: el título llegó a desplomarse más del 90% durante el invierno cripto de 2022. El reciente repunte parte de una base de cenizas, no de fortaleza. Y sin la escala de CoreWeave, la empresa deberá competir por contratos de computación con gigantes que ya facturan decenas de miles de millones.
La moraleja: cuando Cramer grita «caja», conviene escuchar antes que el FOMO apriete. Core Scientific lo demuestra con cada velón rojo que pinta en el gráfico.