Coreweave promete multiplicar x100 su facturación, pero la deuda la ahoga antes del viaje
Wall Street cree que CoreWeave pasará de facturar 223 millones en 2023 a 23.140 millones en 2026. La cifra habla por sí sola: 10.000% de crecimiento en tres ejercicios. El problema es que el dinero para construir los centros de datos que alimentan esa escalada ya se ha gastado y la deuda supera los 29.000 millones. La película de la rentabilidad aún no empieza y los créditos ya amenazan con salirse de la pantalla.
El negocio de alquilar gpus a ciegas
CoreWeave no vende sueños; vende horas de GPU a OpenAI, Meta y Microsoft. Contratos firmados por 66.800 millones que se irán ingresando a medida que entregue clusters listos para entrenar modelos. La lógica es brutal: cuanto antes se encienda el rack, antes entra el cash. Pero cada rack cuesta varios millones y la compañía no tiene un negocio maduro que amortice la inversión. Construye con deuda y espera que la demanda no desfallezca antes de que llegue la factura del interés.
El flujo de caja libre arroja -7.250 millones en los últimos doce meses. Traducción: la caja sale más rápida que entra. La salida a Bolsa hace apenas un año le sirvió para respirar, pero ya ha diluido a los accionistas un 13%. La plantilla de emisión de nuevas acciones está lista y el mercado la recibirá con los brazos abiertos mientras la narrativa de crecimiento siga vendiendo. El día que la curva de ingresos decelere, la dilución se convertirá en sangría.

¿Quién paga la fiesta cuando baje la música?
La hipótesis oficial: la carrera por la supercomputación generativa mantendrá el gasto de los hiperscalers por encima de los 700.000 millones anuales. La hipótesis alternativa: un solo cambio de prioridad en la hoja de ruta de Satya Nadella o Mark Zuckerberg deja a CoreWeave con datacenter semivacíos y depreciación acelerada. El ratio deuda/Ebitda futuro que proyectan los analistas se dispara por encima de 6×, terreno donde cualquier desvío se paga con recorte de múltiplos.
El mercado ya descontó el milagro: la acción cotiza 18 veces ventas 2026, como si la rentabilidad fuera un hecho. Pero el margen bruto de alquilar GPUs ronda el 20% y los intereses se comerán la mitad si los tipos se mantienen altos. El resultado neto, cuando llegue, tendrá que competir con la narrativa de los 23.000 millones de facturación. No basta con crecer; hay que demostrar que se puede respirar sin manguera de oxígeno financiero.
CoreWeave no es otro unicorno prometiendo revolución; es una constructora de infraestructuras que ha apostado todo al mismo número. Si la apuesta sale, los actuales accionistas habrán engordado su portfolio de forma obscena. Si falla, la quiebra será rápida y los tenedores de deuda se quedarán con los data centers. La mesa está servida: cuchillo en la derecha, cuchillo en la izquierda. Escoger plato es cosa de cada inversor.