finanzas

Cramer abandona cme y apuesta por goldman: el giro que sacude a los mercados

Jim Cramer acaba de soltar una bomba en pleno directo de Mad Money: vendió CME Group y abraza a Goldman Sachs como escudo contra la tormenta de precios energéticos y la recesión que se insinúa. El NASDAQ:CME, histórico colchón de liquidez para futuros y opciones, quedó descartado en menos de cinco segundos.

Cramer desoye al registrador de contratos y se vuelve a su casa de siempre

«No, yo trabajé en Goldman», espetó cuando un televidente le preguntó por CME. Traducción: si buscas refugio, compra GS, no la plaza donde se cobran las comisiones por operar. El ex broker sabe que en mercados de altos costes de energía y volatilidad política Goldman gana por goleada: asesora fusiones, coloca deuda, cobra spreads abultados. CME, en cambio, solo percibe tarifas; si el volumen se desploma, sus ingresos se resquebrajan.

La estocada llega horas después de que Pelican Bay Capital confesara en su carta a inversores del cuarto trimestre la misma operación: liquidó toda su participación en CME para abrir hueco a una promesa de inteligencia artificial que, según el hedge, ofrece más upside y menos riesgo. Dos sellos de salida en 24 horas.

¿Motivo? CME cotiza en el techo de su valor razonable. A 27,5 veces beneficios estimados 2025, el operador de derivados ya descontó cualquier repunte de tipos que impulse los futuros sobre deuda. La fiesta de la volatilidad post-Covid se apagó y la rentabilidad por acción apenas crece un dígito. Para Cramer, eso no es un boleto de lotería; es una trampa de valor.

El mercado escucha y castiga

El mercado escucha y castiga

Los futuros overnight del NASDAQ marcan -0,4 % cuando Cramer habla; el CME abre con hueco bajista y cierra la sesión -2,1 %. El dinero institucional huele pánico y rota hacia bancos de inversión puros: Goldman sube un 1,8 %, Morgan Stanley un 1,3 %. La lógica es implacable: cuanto peor lo pase la economía real, mejor lo pasan los arrangers de bonos y los traders de renta fija.

Cramer, veterano de la sala de dinero de Goldman en los 80, no necesita PowerPoint. Su credibilidad reside en haber vivido la anterior crisis de energía, la del 2008 y la del 2020. Cuando dice que «este es el mercado en el que nosotros ganábamos», habla de comisiones millonarias por recompra de deuda, colocación de equity y venta de coberturas que ahora mismo vuelven a estar en cartel.

La moraleja es tosca: en la guerra de tarifas, elige al ejército que cobra por disparar, no al que cobra por dejar pasar los tanques. CME cobra por dejar pasar; Goldman dispara y factura. Cramer, otra vez, apostó por la artillería.