Cramer carga contra el miedo y abraza a rigel: 'una apuesta que merece la pena'

El griterío habitual de Jim Cramer se detuvo un segundo cuando un oyente le preguntó por Rigel Pharmaceuticals. El presentador de Mad Money no dudó: «Es real. Está haciendo las cosas mejor de lo que la calle cree». Y lo que siguió fue una bendición en toda regla: «La apruebo como especulación. Si solo puedes tener una, que sea esta».

La trampa del miedo que rigel intenta romper

La firma de biotech cotiza a precio de ganga: 1,32 dólares por acción a cierre del miércoles, un 87 % por debajo de su máximo de 2021. Los balances sangran, sí, pero el flujo de caja de su fármaco estrella, Tavalisse para la trombocitopenia inmune, acaba de firmar un salto del 22 % en ventas trimestrales. Mientras la mayoría de analistas duermen en el dique, el modelo de ingresos recurrentes empieza a respirar.

El riesgo es evidente: la FDA puede rechazar su nuevo inhibidor de SYK para enfermedades autoinmunes y la acción se desplomaría por debajo del dólar. Pero Cramer sabe que el reward —ese multiplicador que los inversores institucionales ya no ven— late en los ensayos de fase II que Rigel acaba de completar contra leucemia mieloide aguda. El mercado de 2.300 millones anuales que podría ababrirse no aparece aún en ningún modelo de consenso.

Por qué ahora y no en 2022

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La diferencia está en la quemazón de cortos: el 13 % del flotante está prestado. Un comunicado de éxito en cualquiera de los tres catalizadores que tiene en el horizonte —lectura de datos de la FDA en julio, renovación del contrato de comercialización europea y presentación de resultados de AML en diciembre— puede provocar un short squeeze que duplique cotización en días.

Wall Street ya no compra grandes promesas; compra cash flow cercano. Rigel no lo tiene hoy, pero posee la única medicación oral aprobada para un nicho que crece a medida que los sistemas de salud detectan más casos de púrpura trombocitopénica. La apuesta de Cramer no es un voto de confianza a la gestión; es un reconocimiento de que, en un contexto de costes energéticos al alza y recesión pospuesta, la biotech barata es la única que puede regalar un 3x sin necesidad de que el PIB repunte.

Quienes esperan que el sector vuelva al 2021 se quedarán fuera. El dinero inteligente ya no busca la próxima Moderna; busca la que sobreviva para llegar a beneficios. Rigel, con 110 millones en caja y un burn rate que alcanza hasta 2027, tiene tiempo. El resto es cuestión de paciencia y una FDA que, esta vez, no tiene prisa en decir no.