finanzas

Cramer confiesa que nvidia cae y aún así la defiende: vende o aguanta

Jim Cramer acaba de hacer lo que pocos analistas se atreven: admitir que NVIDIA está cayendo en picado y, aun así, pedir calma. La estrella de CNBC respondió ayer a un miembro de su club de inversión que preguntaba si las multimillonarias participaciones de la compañía en otras firmas ofrecen una vía indirecta para los accionistas. Su respuesta fue un mea culpa envuelto en una defensa a largo plazo del ecosistema que Jensen Huang construye.

“Sé que NVIDIA baja. No soy idiota”, soltó Cramer ante la cámara. El comentario llega cuando el valor se ha desplomado más del 25 % desde sus máximos de junio y arrastra al resto del sector tecnológico. El presentador atribuye el castigo a un “momento de desfavor cíclico” que también golpea a Google y Meta, y advierte: “Si miras la acción cada día, terminarás vendiendo en el peor momento”.

El truco de cramer que no le recomienda a nadie

Su propia estrategia, confesó, es reducir posiciones cuando el momentum se rompe y recomprar más barato. Pero inmediatamente se desdice: “Eso es demasiado complejo para la mayoría”. La razón: los titulares sobre guerra comercial, tipos de interés y recesión latean cada sesión y obligan a cronometrar dos variables imposibles: el fondo del precio y el pico del miedo.

Lo que realmente defiende el gurú es la tesis del ecosistema. NVIDIA no compra participaciones al azar; las utiliza como anzuelo. Cada inyección en una startup de IA, cloud o robótica es un cliente cautivo que luego compra GPUs, software CUDA y licencias de Omniverse. “No es caridad, es venta cruzada disfrazada de inversión”, resume Cramer.

El ejemplo más reciente: el fondo NVentures entró en CoreWeave, proveedor de cloud basado en GPUs, que a su vez firma contratos millonarios con la propia NVIDIA. El círculo se cierra y el flujo de caja recurrente crece, aunque el mercado ahora solo ve el rojo en el gráfico.

Por qué los fondos se desprenden ahora mismo

Por qué los fondos se desprenden ahora mismo

El detalle que nadie cuenta es que los grandes gestores están rebalanceando antes del cierre de trimestre. Tienen que mostrar menos exposición a tecnología tras la paliza de agosto y prefieren apuntarse la venta como “prudencia” ante los riesgos geopolíticos. La liquidación es técnica, no fundamental, pero el efecto psicológico arrastra a los minoristas que compraron a 120 $ y ven 90 $ en pantalla.

La cifra habla por sí sola: en los últimos diez días los ETF de semiconductores han registrado salidas netas por 1.400 millones de dólares, el peor registro desde octubre de 2022. NVIDIA representa el 22 % de esos fondos. El flujo sale primero, las preguntas llegan después.

Cramer lo resume con una frase que suena a epitafio: “La guerra sigue viva y la paz no se negocia en la sala de máquinas”. Mientras los analistas de ventas sigan recortando estimaciones de margen por temor a nuevas restricciones a las exportaciones de chips a China, el múltiplo de 35 veces beneficios seguirá pareciendo una quimera.

¿Cuál es el precio que convence a los valientes?

¿Cuál es el precio que convence a los valientes?

En Inversión Jota llevamos meses marcando un rango de 75-80 $ como zona de acumulación para inversores con horizonte de 18-24 meses. El punto clave: el modelo de free cash flow apunta a 60.000 millones anuales en 2026 si la adopción de Blackwell se mantiene en la hoja de rada. A ese ritmo, NVIDIA cotizaría a 18 veces cash flow tres años desde ahora, un descuento respecto a los 25 históricos.

Pero hay que sangrar antes. El siguiente catalizador llega el 20 de noviembre con los resultados del tercer trimestre fiscal. Cualquier guía por debajo de los 30.000 millones de dólares de ingresos anuales activará un nuevo sello de venta algorítmica. Por contra, si Huang repite la hazaña de mayo y eleva otra vez las previsiones, los 100 $ se convertirán en suelo en lugar de techo.

Lo cierto es que el mercado premia a quienes compran cuando los titulares apestan y vende a quienes esperan titulares bonitos. Cramer lo sabe, lo dice y aún así avisa: “No es un juego para mirar cada día”. La frase suena a consuelo, pero también a sentencia: el que necesita dinero mañana, mejor que no espere a que vuelva el favor cíclico.