Cramer defiende bristol-myers: 28% de rentabilidad y un 4,3% de dividendo para capear la tormenta

Wall Street habla de recesión y Jim Cramer responde con una sola carta: Bristol-Myers Squibb. El presentador de Mad Money acaba de reafirmar la apuesta del fondo benéfico que gestiona con la farmacéutica, que en cuatro meses ha ganado un 28% y paga un cupón del 4,3%. “Es exactamente el tipo de valor que quieres tener si el aire se pone gélido”, sentenció tras revisar dieciséis compañías en su radar.

La acción cerró ayer en 58,94 dólares, justo por encima de la media móvil de 50 sesiones. Un punto técnico que su analista técnico de referencia, Lang, interpreta como fin de un “ajuste saludable” y puerta a un nuevo tramo hasta los 66-70 dólares. Nada espectacular a simple vista, pero en un mercado que teme el encarecimiento de la energía y la desaceleración, un 12-19% adicional con cobertura de dividendo sabe a gloria.

El flujo de caja que desmiente al pesimismo

Cramer miró el indicador de Chaikin Money Flow y encontró confirmación: el dinero sigue entrando, no saliendo. La última caída, por tanto, no fue fuga, sino toma de beneficios. “Cuando lo posees, ninguna corrección parece saludable”, reconoció, “pero los datos dicen otra cosa”. El dato habla por sí solo: Bristol-Myers ha capeado peores temporadas y reparte más de 2,5 mil millones de dólares anuales en dividendos sin interrumpir el streak desde 1987.

El portafolio de la compañía también ayuda. Eliquis —anticoagulante más vendido del planeta—, Opdivo para oncología y Orencia contra artritis reumatoide generan flujo estable. Con la mitad de sus ingresos blindados por patentes hasta 2027, la casa puede permitirse subir precios y devolver efectivo incluso si la economía se enfría.

El mensaje entre líneas: olvídate del glamour, apuesta por el cash

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Cramer no menciona inteligencia artificial ni historias de crecimiento exponencial. Su razonamiento es más terrenal: la rentabilidad por dividendo supera la de los bonos del Tesoro a 10 años y la valoración se paga 9,5 veces beneficios futuros, justo la mitad que el S&P 500. En la jerga de la calle, el título ya cotiza como si la recesión fuera un hecho. Si la recesión finalmente llega, la acción se blinda; si no, la revalorización será doble: múltiple y resultado.

El gestor concluye con una ironía que retumba: “Todo el mundo quiere encontrar la nueva Nvidia, pero mientras tanto prefiero cobrar un 4,3% por dormir tranquilo”. Bristol-Myers no brilla en las portadas, pero los números —ese 28% en cuatro meses— han gritado lo suficiente.