Cramer falla: microstrategy hunde 61% desde su último aviso y el bitcoin no salva
MicroStrategy ha perdido el 61% desde que Jim Cramer cantó alabanzas de la acción en enero. El showman de Mad Money juró que era mejor comprar bitcoin directamente. El consejo dejó a quien le hizo caso con las manos vacías: la criptomoneda cayó un 18% en doce meses y la acción se desplomó más del triple.
Cuando la fe en el oracle se rompe
La caída no es un simple resbalón. El 5 de febrero la acción cerró con un -17% en una sola sesión; ese día bitcoin se dejó un 7,4%. La correlación que prometía MicroStrategy como «apalancamiento puro» sobre la moneda se volvió trampa. El inventario de la empresa —134.000 bitcoins— vale hoy 1.800 millones menos que hace un año. Su capitalización bursátil se ha evaporado en la misma proporción.
La lógica de Cramer era simple: «Queremos bitcoin, compramos bitcoin». Pero la frase esconde un detalle que pocos repiten: MicroStrategy no solo posee bitcoin; lo financia con deuda convertible y emite acciones a diestra y siniestra para no tocar el tesoro digital. Cada nuevo share offering diluye al accionista y agranda el agujano si el precio del activo cae. Así, el premium que antes pagaban los inversores por exposición indirecta se convirtió en descuento sangrante.

El fondo del pozo tiene espejo
Michael Saylor sigue comprando. En marzo anunció otra adquisición de 5.000 bitcoins con fondos frescos de la última ampliación. El mercado castigó la noticia con otro -8% intradiario. La ironía: cuanto más compra, más presión sobre el balance. La deuda total trepa ya a 2.300 millones; el EBITDA operativo apenas alcanza los 40 millones anuales. La ecuación huele a pólvora.
Los hedge funds que entraron por el narrative «bitcoin con interés compuesto» están de salida. El short interest subió al 28% del flotante, niveles que recuerdan a empresas en quiebra técnica. El costo de financiar la posición baja cada día que el precio se hunde, así que la orquesta de los bears sigue tocando.
Wall Street ya no habla de crypto proxy. Habla de value trap. La historia de MicroStrategy dejó de ser la del visionario que convirtió un software olvidado en el mayor fondo de bitcoin del mundo. Ahora es la historia de un hombre que apostó todo, repartió fichas prestadas y cuando la bola dejó de caer en su número, el casino le reclama la mesa.
La moraleja no es que Cramer se equivocó; es que cuando el show termina, los vasos vacíos los pagan los espectadores.