Cramer marcó el pico de iren y la acción se desplomó un 44% en quince días
IREN brilló hasta que Jim Cramer la calificó de «demasiado candente». Entonces el valor se derrumbó un 44% en medio mes y dejó a los últimos inversores con la cartera en llamas.
La rentabilidad no convenció a wall street
La minera-australiana-con-alma-de-datacenter presentó el 6 de noviembre sus cuentas del primer trimestre fiscal: 240 millones de dólares de ingresos y 1,07 dólares por acción. La factura creció un 355% y el resultado pasó de rojo a verde. Pero los analistas esperaban 241 millones. Un millón que fue un puñal: la acción se dejó ese día un 12,4%.
El castigo no fue un accidente. Entre el 5 y el 21 de noviembre el valor se desplomó un 44%. Quien compró tras el episodio de «Mad Money» en septiembre acumula ya un -25%. Y desde enero la caída es del 17,8%.
El segundo golpe llegó en febrero. Otra entrega de resultados, otra bofetada: ingresos y beneficio operativo bajaron trimestre contra trimestre. La acción perdió un 16% en dos sesiones.

Cramer lo advirtió: «está demasiado caliente»
«Hay otras compañías como IREN, que fabrica centros de energía para minar bitcoin y quiere pivotar a centros de datos de inteligencia artificial. CoreWeave hizo esa jugada. IREN es rentable, pero su acción ha subido un 380%. Demasiado caliente», sentenció el presentador de CNBC el 18 de septiembre.
Desde entonces el título ha cumplido su profecía: ha caído con más ímpetu del que subió. El rally del 476% en doce meses ahora parece lejano. La moral de la historia: cuando Cramer huele silicona quemada, el mercado termina oliendo sangre.