Delta alza el vuelo: ¿resiliencia o tormenta de combustible?
Delta Air Lines lidera el despegue de la temporada de resultados, pero el precio del petróleo, disparado por la escalada de tensiones en Oriente Medio, amenaza con frenar el impulso. La aerolínea, y el sector en su conjunto, se encuentran en una encrucijada: ¿podrán mantener la demanda a pesar de los costes crecientes?
Morgan stanley recorta expectativas: q2, un duro golpe
Los analistas de Morgan Stanley han bajado sus estimaciones para el sector aéreo, anticipando un segundo trimestre particularmente complicado. Aunque Delta y American Airlines elevaron sus previsiones de ingresos para el primer trimestre, gracias a una fuerte demanda de viajes y reservas sólidas, la incertidumbre sobre el precio del combustible ha obligado a las aerolíneas a ser flexibles con sus planes de capacidad. La cifra habla por sí sola: se espera que el precio del combustible de aviación se mantenga elevado, afectando directamente a los márgenes de beneficio.
El escenario se complica aún más por las peculiaridades del propio combustible de aviación. A diferencia del diésel o la gasolina, el queroseno de aviación requiere almacenamiento especializado, restringido a tanques de acero inoxidable o con revestimiento epoxi, debido a sus riesgos de contaminación. La combinación de esta limitación de almacenamiento, junto con la reducción de la producción de refinerías asiáticas, crea una situación de potencial escasez, como advierte June Goh, analista de Sparta Commodities. “El precio de los viajes va a subir considerablemente”, sentencia.
Delta tiene una baza en la manga: su refinería Monroe Energy en Trainer, Pensilvania, adquirida en 2012. Esta instalación, que produce combustible para las operaciones de Delta en el noreste del país, ofrece cierta protección contra la volatilidad del mercado, aunque no es suficiente para anular el impacto generalizado.

¿Resiliencia o adaptación? la clave está en la gestión de costes
Aunque FactSet prevé un aumento del 28% en los beneficios por acción de Delta para el primer trimestre, hasta 59 centavos, y un crecimiento del 8% en los ingresos, hasta 14.040 millones de dólares, el futuro es incierto. Morgan Stanley estima que el precio del combustible se mantendrá en 4 dólares por galón hasta el cuarto trimestre, antes de descender a 2,80 dólares. La clave para la supervivencia del sector reside en la capacidad de las aerolíneas para gestionar los costes y adaptarse a las fluctuaciones del precio del combustible. Si la demanda se mantiene robusta y se logra controlar los gastos, el sector podría encaminarse hacia una mayor estabilidad en 2026, aunque las previsiones a largo plazo siguen siendo una nebulosa.
El comportamiento de las acciones de American Airlines, United Airlines y Southwest Airlines refleja la inquietud del mercado. American Airlines ha caído más de un 28% este año, mientras que United Airlines se ha desplomado casi un 19%. La incertidumbre reina, pero Delta, con su estrategia de control de costes y su refinería propia, parece estar mejor posicionada para afrontar la tormenta.
La volatilidad en el precio del combustible de aviación no es solo un problema de costes. Según Goh, algunas aerolíneas se ven “forzadas a inducir destrucción de demanda” ante precios que se han duplicado, una situación que exige una gestión proactiva y, posiblemente, una reevaluación de las estrategias de precios.
