Dólar en picado: el alto precio del cese al fuego en oriente medio
El dólar ha sufrido un golpe demoledor, desplomándose frente a sus principales competidores tras un inesperado acuerdo de cese al fuego entre Irán y Estados Unidos, un movimiento que ha pulverizado los precios del petróleo y desarticulado una de las principales refugios tradicionales.
Una bomba para la supremacía verde
El índice del dólar, que ha reflejado la volatilidad del mercado, se ha desplomado hasta alcanzar un mínimo de cuatro semanas, evidenciando la pérdida de atractivo de la moneda estadounidense como refugio seguro ante la incertidumbre geopolítica. Las decisiones de la Reserva Federal, ya en el punto de mira por posibles recortes de tasas, se ven ahora aún más comprometidas por el panorama energético.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro han experimentado un descenso paralelo, reforzando la presión sobre el dólar. Los mercados de futuros han reaccionado con fuerza, con los crudos Brent cayendo a niveles no vistos en casi seis años gracias a las expectativas de un aumento en la oferta de petróleo tras la firma del acuerdo. Es una dinámica que, en esencia, subvierte la narrativa que había sustentado el auge del dólar desde el inicio del conflicto.

Rendición de cuentas de las monedas de riesgo
La caída del dólar ha provocado una recuperación notable en las monedas de riesgo, con el rand sudafricano y la corona sueca ganando alrededor de un 2% respectivamente. El yuan chino ha alcanzado un máximo de tres años, impulsado por las intervenciones del Banco Popular de China, mientras que el euro se ha disparado hasta 1,1709, un nivel que no se veía desde hace más de un mes. Pero hay un detalle crucial: la recuperación de las monedas de riesgo ha sido sorprendentemente rápida, superando incluso los movimientos en los precios del petróleo.
El ‘retracement’ del 50% y la nueva esperanza
Analistas como Chris Turner de ING predicen un ‘retracement’ del 50% como objetivo inicial para las divisas, lo que podría implicar un repunte del 2% en las monedas de alta volatilidad y un avance del 0,5-1,0% en las de menor sensibilidad. Sin embargo, la estrategia de ING subraya un punto fundamental: el riesgo sigue siendo positivo, y el dólar, por ahora, parece condenado a una corrección significativa.
El giro inesperado
Hace apenas un mes, el dólar se beneficiaba de su rol como refugio, impulsado por la percepción de que la economía estadounidense era la menos afectada por el shock energético. Pero la reciente reaparición de las expectativas de recortes de tasas por parte de la Fed, un escenario que había sido relegado a un segundo plano, confirma un cambio de rumbo radical en el mercado. Esto es una señal inequívoca de que la guerra, paradójicamente, ha reavivado el apetito por activos de riesgo.
El truco está en el strait de hormuz
Rodrigo Catril de National Australia Bank advierte que el éxito del cese al fuego dependerá de la seguridad del tránsito a través del Estrecho de Hormuz. La incertidumbre sobre la capacidad de Irán para garantizar el paso de barcos, junto con el impacto en la inflación, seguirá siendo el principal factor determinante. Las cifras, por ahora, son ambiguas, pero la narrativa es clara: la relajación de las tensiones geopolíticas favorece al dólar a la baja y a los activos de riesgo a la alza.
Un mensaje contundente
La estrategia de UniCredit, que ha seguido de cerca la correlación entre el dólar y la aversión al riesgo, refuerza esta perspectiva. En definitiva, el dólar ha respondido más a los movimientos de la volatilidad que a los cambios en los precios del petróleo, lo que sugiere que la calma geopolítica es el motor principal de su debilitamiento. El dólar está en declive, y el mercado lo sabe.
