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D-wave revienta el techo: la acción que promete doblar tu dinero en meses

Wall Street acaba de encender la mecha. Sujeeva De Silva, analista de Roth MKM, reiteró su recomendación de compra en D-Wave Quantum con un objetivo de 30 dólares: un 110 % por encierre del cierre de ayer. La cotización saltó un 13,78 % en la apertura y no parece haber freno.

El flujo de caja que silencia al escéptico

Lo que atrajo la pistola de los bajistas fue la hoja de balance: 884 millones de dólares en caja y solo 43 millones de deuda. Traducción: la compañía puede financiar su roadmap sin salir a mendigar capital. En un sector donde la quema de efectivo es deporte nacional, ese colchón es oro puro.

La bomba de reservas ya estalló. En la conferencia de resultados del mes pasado la dirección avisó: los bookings del primer trimestre de 2025 superan los registros anuales de cualquier ejercicio previo. La segunda mitad del año promete crecimientos de dos dígitos y la compañía prepara una escalada de gastos operativos del 15 % para no quedarse sin stock de computadoras cuánticas.

Advantage 2 y el gobierno de eeuu se suben al barco

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El nuevo sistema Advantage 2 y la plataforma Leap Quantum Cloud están detrás del tirón. El cliente estrella: la recién creada unidad US Government Solutions, que ya firma contratos secretos con agencias federales. Ottawa y Washington compiten por quién procesa optimización logística y encriptación cuántica antes; D-Wave les vende las claves.

Pero hay un detalle que los inversores en memoria corta olvidan: la guerra comercial que heredamos del trumpismo obliga a onshorar producción de semiconductores y hardware crítico. D-Wave fabrica en Canadá, aliado preferente en el T-MEC. El arancel que ahoga a los chinos aquí se convierte en escudo aduanero para la compañía.

La apuesta es sencilla: si los ingresos repuntan como prometen, el múltiple actual parece una broma de mercado emergente. Y si el hype cuántico falla, el cash garantiza que nadie queme el barco antes del próximo ciclo.

La física cuántica sigue siendo un campo de récords imposibles, pero en la bolsa el único riesgo real es quedarse fuera cuando el contador de reservas suene. Ayer fueron 13 puntos. Mañana, quizá, otros treinta.