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El desplome del 30% en micron revienta el sueño de las 'memory stocks'

Las acciones de memoria que en 2025 parecían inmunes a la gravedad se han desplomado en quince días: Micron pierde casi un tercio de su valor desde el pico del 18 de marzo, mientras Sandisk y Western Digital se dejan 22% y 19% en la misma estampida. El detonante no es una recesión, sino un algoritmo.

Google publicó turboquant y los precios de la memoria dram ceden un 6%

El sistema de compresión de datos presentado por Google la semana pasada promete que los modelos de inteligencia artificial necesiten menos memoria para funcionar. La reacción del mercado fue inmediata: los contratos spot de DRAM —la misma que hace doce meses se pagaba a precio de oro— han bajado un 6% en quince días, según el último parte de Citigroup.

El pasado año las fábricas de chips no daban abasto para abastecer a los gigantes cloud. Ahora, los inversores temen que la eficiencia deje sin argumento al cuento de la escasez perpetua. La misma historia que se vivió en enero de 2025 con DeepSeek —cuando un modelo chino barato hizo tambalear a Nvidia— se repite con sabor diferente: si la IA necesita menos hardware, ¿quién comprará los nuevos módulos de memoria que Micron, Sandisk y Western Digital prometen fabricar?

Micron anuncia más inversión en fábricas cuando los precios bajan

Micron anuncia más inversión en fábricas cuando los precios bajan

La ironía llegó con los resultados de Micron a principios de abril: la compañía desveló un aumento del capex para ampliar capacidad justo cuando los precios empiezan a flojear. El mensaje, leído al revés por Wall Street, suena a suicidio de márgenes: más oferta, menos margen. Citigroup recortó el precio objetivo de Micron de 510 a 425 dólares, aunque todavía implica un 30% de potencial de subida desde los 320 actuales.

Los analistas de Morgan Stanley no se bajan del barco: “La caída es sana; descuenta miedo, no hechos”. Su tesis se sostiene en el gasto de las hiperscalers: Meta, Amazon, Microsoft y Google proyectan 320 000 millones de dólares en infraestructura de IA en 2026, una cifra que duplica la de 2024. Ese dinero tiene que ir a parar a algún sitio y, por ahora, la memoria sigue siendo el cuello de botella.

El paralelo con la paradoja de Jevons —más eficiencia genera más consumo— es el argumento que repiten los defensores del sector. Si TurboQuant hace que entrenar un modelo cueste la mitad, las empresas entrenarán dos modelos, no se conformarán con menos. La historia del cloud lo demuestra: cuando el almacenamiento barato llegó, la demanda explotó, no se redujo.

Los precios spot mienten: los contratos a largo plazo siguen blindados

Los precios spot mienten: los contratos a largo plazo siguen blindados

Lo que el mercado está ignorando, según Bank of America, es que el 80% de la memoria para IA se vende mediante acuerdos anuales cerrados a precio fijo. El spot es solo la punta del iceberg que se ve. Tras reunirse con la dirección de Sandisk, los analistas de BofA salieron “más convencidos de la sostenibilidad de la demanda” y reiteraron su objetivo de 900 dólares por acción, 40% por encima del cierre del martes.

La tregua puede durar lo que tarde Google en abrir la licencia de TurboQuant al resto de nubes. Mientras tanto, los fabricantes de memoria siguen vendiendo cada wafer que sale de la fábrica antes de que el polvo del proceso se asiente. La corrección bursátil, lejos de ser el fin, puede ser la entrada que muchos llevaban esperando desde que Micron cotizaba a 15 veces beneficios de 2027.

El mercado castiga primero y pregunta después. La última vez que sucedió, en octubre de 2025, quien compró Micron a 280 dólares lo vendió seis meses después a 520. La historia nunca se repite, pero rima de forma sospechosa.