El dólar desata su rally más salvaje desde 2024 y deja a los bancos en offside
El Índice Spot Bloomberg del dólar acumula un avance del 2,7 % en marzo: su mejor mes desde diciembre de 2024. La guerra en Oriente Medio revolvió el guion bursátil y los flujos hacia activo refugio empujan al billete verde a niveles que hace semanas parecían impensables.
El giro es demoledor. El dólar cerró enero y febrero en terreno negativo por cuarto mes consecutivo. Los grandes bancos —Goldman Sachs, Deutsche Bank— llegaron a 2026 apostando a más caídas, confiados en que la Reserva Federal seguiría recortando tasas. El conflicto estalló y el crudo se disparó; los recortes de Powell quedaron en el congelador y los operadores corrieron a cubrirse. Resultado: los especuladores pasaron de posiciones cortas récord a largos en cuestión de días, según datos de la CFTC.
Jpmorgan da el giro: bullish por primera vez en doce meses
El cambio de chip más sonoro llegó de la mano de JPMorgan Chase. Sus estrategas viraron a alcistas después de un año entero en territorio bajista. Steven Englander, jefe de FX G-10 en Standard Chartered, resume la trampa: «Las posiciones cortas de inicios de 2026 quedaron atrapadas». Englander mantiene su objetivo de 1,12 dólares por euro para fin de año, nivel que no se toca desde mayo.
El repunte tiene un combustible tangible: el petróleo. Cada barril adicional que se compra en el mercado spot se paga en dólares, lo que eleva la demanda inmediata de la divisa y alimenta el reflujo de capital hacia activos estadounidenses. Brendan Fagan, estratega de Bloomberg, lo describe así: «Una crisis energética genera una puja sostenida por dólares que se autoalimenta».

El fantasma de desdolarizar reaparece, pero más lejos que nunca
Más allá del ruido táctico, algunos bancos siguen vislumbrando un alejamiento estructural del billete verde. Deutsche Bank advierte que la guerra pone a prueba el dominio del dólar en el comercio petrolero y abre la puerta al yuan chino. Sin embargo, ese escenario parece hoy lejano: los flujos de capital continúan entrando a EE. UU. y los inversores prefieren cubrir el riesgo de depreciación antes que desertar.
La incógnita inmediata es cuánto durará el impulso bélico. Goldman Sachs advierte que si el alza del crudo empieza a lastrar el crecimiento global, las apuestas por recortes de la Fed regresarán y el dólar perderá fuelle. Morgan Stanley va más allá: previo debilitamiento progresivo a medida que las preocupaciones macro prevalezcan sobre la geopolítica.
Mientras tanto, la mayoría de casas retiene las tarjetas. TD Securities mantiene su objetivo bajista para el dólar, aunque su estratega Jayati Bharadwaj confiesa que una escalada bélica les forzaría a virar. Manulife salió de sus cortos, pero no se fía: «El pesimismo sobre el crecimiento fuera de EE. UU. está inflado», dice Erica Camilleri. Su apuesta: euro más fuerte y Fed recortando en solitario antes de que acabe el año.
En el mercado de opciones, las primas por alza del dólar dominan el mes próximo, más allá se dibuja ya un retroceso. La guerra marca el paso, pero la memoria del mercado es corta: cuando el crónometro geopolítico se detenga, la pelota volverá a la cancha de la macro. Y ahí, advierte Elias Haddad de Brown Brothers Harriman, «el dólar tendrá que justificar cada céntimo de su bronceado de guerra».
