El final del 'rally trump': la guerra con irán amenaza con hundir wall street

El optimismo bursátil, alimentado durante el primer mandato de Donald Trump, se tambalea. Un choque con Irán, y las consecuencias inflacionarias que de él se derivan, podrían forzar una abrupta subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, estrangulando la euforia que ha impulsado a Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq a cotas históricas.

El espejismo de un mercado sin freno

Durante el primer mandato de Trump, Wall Street vivió una fiesta. El Dow Jones Industrial Average, el S&P 500 y el Nasdaq Composite registraron subidas del 57%, 70% y 142%, respectivamente. Cifras que, si bien no son inéditas en la historia bursátil estadounidense, sí se sitúan entre las más favorables para un presidente en décadas. Pero esa euforia, como suele suceder, ocultaba una fragilidad subyacente.

El auge del mercado no fue un ascenso lineal. Más allá del brillo de la inteligencia artificial, que ha desatado una fiebre inversora comparable a la explosión de internet hace tres décadas, con un mercado potencial de 15 billones de dólares según PwC, y el interés por la computación cuántica y la industria espacial, existían otros factores artificiales. La propia reducción del tipo impositivo para las empresas, con la firma del Tax Cuts and Jobs Act en 2017, impulsó la recompra de acciones, inflando artificialmente los beneficios por acción.

La bomba iraní y la inflación descontrolada

La bomba iraní y la inflación descontrolada

Pero la auténtica amenaza, la que podría desmantelar todo el castillo de naipes, llegó el pasado 28 de febrero con el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. La subsiguiente virtual clausura del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% de la demanda mundial de petróleo, ha disparado los precios del crudo y, lo que es más grave, ha desatado una espiral inflacionaria que la Reserva Federal no puede ignorar. La herramienta Inflation Nowcasting del Banco de la Reserva Federal de Cleveland proyecta un aumento del 85 puntos básicos en la tasa de inflación interanual en marzo, y un escalofriante 13 puntos básicos adicionales para abril.

Lo que nadie cuenta es que esta escalada de precios se produce en un contexto de persistente inflación subyacente, consecuencia de los aranceles impuestos por la administración Trump. Una combinación explosiva que podría obligar a la Reserva Federal a cambiar de rumbo y, en lugar de recortar tipos como se esperaba, a subirlos antes de finales de 2026.

Un mercado sobrevalorado al borde del precipicio

Un mercado sobrevalorado al borde del precipicio

La situación es aún más delicada si consideramos que Wall Street se encuentra en su valoración más alta desde 1918, con un ratio Price/Earnings de Shiller que roza el 40. Las pocas ocasiones en las que este indicador ha superado ese umbral históricamente han precedido a caídas bursátiles de magnitudes alarmantes, como la implosión de las puntocom en 2000 (una caída del 49%) o la corrección de 2022 (un 25%).

Incluso si el conflicto con Irán se resuelve en las próximas semanas, las consecuencias inflacionarias persistirán durante meses, creando un escenario adverso para un mercado que ha apostado todo a la continuidad de una política monetaria expansionista. La jugada de Trump en Oriente Medio ha puesto en marcha una cadena de eventos que podría condenar a su 'bull market' a un final abrupto, dejando a miles de inversores en la estacada.