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El fisco ya tiene fecha para vaciar tu plan de pensiones: así blindas tu jubilación antes del 75

El 1 de enero de 2026 el 73 % de los españoles que ahora cotizan tocará el 75. Ese día el Tesoro empezará a sacarles cada año un porcentaje fijo —y creciente— de sus ahorros retenidos en planes tradicionales. Lo que parecía un beneficio fiscal se convierte en una factura aplazada que muchos desconocen: el 85 % de la prestación de la Seguridad Social puede volverse tributable si tu RMD (required minimum distribution) te empuja a un tramo superior.

La trampa del diferido: hoy te devuelven 15.000, mañana te reclaman 150.000

El mecanismo es demoledor. Cada euro que metes en un plan tradicional te descuenta del IRPF actual, pero el IRS —y la Agencia Tributaria española en su reinterpretación del modelo— te lo devuelve convertido en renta ordinaria el día que más falta te hace. Un ejemplo: 400.000 € acumulados a 65 años implican, con la tabla de porcentajes del 75 cumplidos, un retiro forzoso de 16.320 € el primer año. A los 85 la cifra se dispara hasta 35.000 € anuales. El tipo marginal que entonces pagues puede ser superior al que te ahorraste hace tres décadas.

La solución pasa por adelantar el pago de impuestos cuando tu escudo fiscal sea bajo. Convertir 20.000 € de plan tradicional a Roth en un año de bajos ingresos —pérdida de empleo, excedencia, reducción de jornada— te cuesta hoy 4.600 € si tributas al 23 %. Esperar a los 75 puede encarecer la misma operación hasta 18.000 € si te coloca en el 45 %.

El error que cuesta 23.760 $ al año y nadie detecta hasta los 67

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Los asesores de banca privada repiten el mantra: “Diferir, diferir, diferir”. Poco importa que tu nómina crezca un 6 % anual si el tipo marginal sube un punto cada legislatura. El verdadero filón está en retrasar la jubilación para maximizar la pensión pública. Cada año que cotizas extra eleva el coeficiente de la Seguridad Social; al mismo tiempo, puedes seguir haciendo aportaciones a tu plan hasta los 67. El truco: desgravar al 45 % y cobrar la pensión máxima, que en España ronda los 37.000 € brutos anuales. El resultado neto: un plus de 23.760 € anuales frente a quien se jubila a los 65 sin optimizar.

El problema es que la mayoría ignora que el beneficio desaparece si tu RMD te empuja a tributar el 85 % de la pensión. El plan tradicional, que tanto ayudó a desgravar, se convierte en el verdugo de la prestación pública.

La tabla que el ministerio no cuelga en las oficinas

La tabla que el ministerio no cuelga en las oficinas

Nacido antes de 1950: ya estás pagando. 1951-1959: el reloj marca 73. 1960 en adelante: 75. El porcentaje de retiro forzoso arranca en el 3,44 % y crece cada año según la tabla de vida IRS, que Hacienda estudia importar. A los 90 te obliga a sacar más del 11 %. El efecto en carteras de dos millones: 70.000 € de renta extra que se añaden al IRPF y al cómputo del impuesto de patrimonio.

La única vía legal para eludirlo es vaciar antes el plan. Pero no de golpe: hacerlo en un solo ejercito puede disparar el tipo hasta el 47 %. La clave es laminar el impacto entre los 60 y 70, cuando aún puedes elegir el momento y el importe.

Conversión progresiva: el ‘timing’ que separa el 15 % del 45 %

Empieza a los 55, cuando tu hijo entre en la universidad y tu salario caiga un 20 % por la reducción de jornada. Convierte 15.000 € al año durante diez ejercicios. Pagas 23 % hoy, evitas 45 % mañana. El ahorro fiscal acumulado: 33.000 € por cada tramo de 150.000 € convertidos. El capital, ya en Roth, crece libre de impuestos y se hereda sin tributar a tus hijos.

La ventana se cierra a los 67. A partir de ahí, cualquier retiro de plan tradicional suma al cómputo de la pensión y del RMD. El margen para planificar desaparece.

Epílogo: el día que el banco llora y tú no

El 3 de enero de 2026 miles de jubilados descubrirán que su banco les transfiere 200.000 € a la cuenta corriente sin haber pulsado ‘vender’. No es un regalo: es el RMD que Hacienda exige. El 48 % se irá de golpe en retención. El cliente, desconcertado, preguntará por qué nadie le advirtió. El asesor, que cobra por gestionar el patrimonio, leerá la letra pequeña: “El banco solo ejecuta la orden del regulador”.

La moraleja: si no quieres que el fisco decida tu jubilación, convierte antes de que tu edad lo haga por ti. El calendario no negocia.