El fondo janus henderson se queda atrás y aún así apuesta por eaton para el 2026
Janus Henderson Forty Fund apenas rascó el 0,27 % en el cuarto trimestre mientras el Russell 1000 Growth se llevaba un 1,12 %. La diferencia parece nimia, pero en la gestión activa cada punto básico duele. Lo que más llama la atención es que, pese al varapalo, el equipo sigue empeñado en eaton Corporation, la multinacional de gestión de energía que perdió un 5 % en las últimas cuatro semanas.
Por qué eaton sigue en la cesta pese a los cuellos de botella
La carta a los inversores, fechada a principios de 2026, reconoce que los cuellos de producción lastraron la facturación de Eaton en plena fiebre de construcción de centros de datos. Los pedidos futuros crecen a doble dígito, pero la cadena de suministro no da abasto. Inversores nerviosos castigaron el margen y el título se desinfló. Para Janus Henderson es un ruido de pasillo: ven un ciclo de varios años alimentado por la demanda de energía barata y confiable que las granjas de IA reclaman a gritos.
El fondo también cargó contra los valores tecnológicos tradicionales y el discrecional del consumidor, mientras que sanidad y gran consumo le dieron algo de oxígeno. El resultado: una rentabilidad por debajo del benchmark y la obligación de justificar la apuesta por 2026.

El dato que silencian los osos
La capitalización de Eaton ya roza los 139 000 millones de dólares. En doce meses la acción se anotó un 30 % pese el tropezón reciente. Lo que pocos mencionan: 87 fondos de cobertura poseen el papel al cierre del cuarto trimestre, quince más que el trimestre anterior. El dinero institucional entra, no sale.
La razón es tozuda: cada gigawatio de capacidad para entrenar modelos de inteligencia artificial exige soluciones de gestión eléctrica de alta densidad. Eaton domina ese nicho. El mercado castiga el corto plazo; el fondo apuesta al largo. Si la economía evita la recesión, como cree la firma, la demanda de data centers seguirá en órbita y los márgenes de Eaton deberían expandirse cuando los cuellos de botella queden atrás.
La moraleja: cuando la rentabilidad trimestral decepciona, los gestores se aferran a historias de cinco años. Eaton es la suya. Si la predicción se cumple, el 0,27 % será una anécdota; si falla, la carta del próximo diciembre tendrá que inventar otra excusa.