El fondo que cobra peaje al petróleo y regala un 20% de rentabilidad

Mientras el WTI se desmelena entre 56 y 96 dólares, hay un rincón de la energía que cobra por cada barril que pasa, no por el precio que alcance. El USCF Midstream Energy Income Fund (UMI) acaba de cerrar un año casi al 20% arriba y reparte un dividendo mensual del 5,91%. Lo llaman “utilities con camiseta de gasoducto”.

Cobrar por el tránsito, no por la mercancía

UMI no toca ni un solo pozo. Su negocio es el peaje: oleoductos, plantas de licuefacción, almacenes subterráneos. El 85-90% de sus ingresos llega por tarifas indexadas a volumen, no a cotización. Ni el colapso del 2025 —cuando el crudo se desplomó 20 dólares en primavera— logró rascarles un céntimo. Contratos a 10-15 años blindan el flujo de caja y, gracias a la estructura MLP, la mayor parte del beneficio sale por la puerta de dividendos sin pasar por hacienda corporativa.

El truco se nota en la volatilidad: la desviación anual de UMI ronda la mitad que la del Energy Select Sector SPDR. La contrapartida: cuando el petróleo estalla —como ahora, con el Estrecho de Ormuz cerrado— UMI se queda atrás de los perforadores. Pero pocos accionistas se quejan: han cobrado doce pagos seguidos y el valor liquidativo sigue escalando.

El gas de europa pasa por houston

El gas de europa pasa por houston

El último empujón llega de la geopolítica. Bruselas aún busca reemplazar el gas ruso y los puertos de LNG estadounidenses trabajan al 90% de capacidad desde 2021. Cada molécula que se licúa en Texas o Louisiana atraviesa antes redes de Gathering y interconexiones que, casualmente, forman el grueso de la cartera de UMI: Enterprise Products, Energy Transfer, MPLX. El Departamento de Energía acaba de anunciar una nueva rotación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica; ida y vuelta, otra vez, por esos mismos tubos.

El fondo gestiona 520 millones con un gasto corriente del 0,69%. El 68% está en infraestructura canadiense y estadounidense, lo que añade riesgo cambiado y regulatorio, aunque históricamente ha sido residual. Quien entró en enero cobra ya un cupón mensual que, anualizado, duplica la inflación. Y si el crudo se dispara hasta los 110 dólares, el peaje seguirá siendo el mismo: la historia que más me gusta contar.