El 'ley de la cuenta grande' deja a los mayores en la mira

El reciente paquete fiscal de 2025, conocido como la ‘Ley de la Cuenta Grande’ (OBBBA), ha desatado una tormenta de controversia, especialmente en el sector de la tercera edad. Lo que parecía una medida para aliviar la carga impositiva de los jubilados podría, en realidad, exacerbar las desigualdades.

Una deducción de 6.000 dólares, una promesa vacía para muchos

La Casa Blanca vendió la iniciativa como un cambio radical para los estadounidenses mayores, afirmando que, gracias a la nueva deducción de 6.000 dólares, un 88% de los jubilados ya no deberían pagar impuestos sobre sus beneficios de la Seguridad Social. Una cifra atractiva, sí, pero que se desmorona al analizar la realidad.

La clave reside en la mecánica de las deducciones fiscales. Muchísimos ancianos de bajos ingresos carecen de ingresos gravables. Una deducción de 6.000 dólares es, en estos casos, como una gota en el océano. Ya cuentan con la deducción estándar, un beneficio universal que, previamente a la OBBBA, ofrecía un alivio de 2.000 dólares para solteros y 1.600 dólares para parejas casadas. La nueva deducción simplemente amplía un margen que, para muchos, es prácticamente inexistente.

Exclusión selectiva: el precio de la política

Exclusión selectiva: el precio de la política

La realidad es que la ‘Ley de la Cuenta Grande’ excluye sistemáticamente a amplios sectores de la población jubilada. La restricción de edad – 65 años o más – deja fuera a muchos pensionistas que se han jubilado antes, un segmento cada vez más numeroso. Además, la deducción se desvanece rápidamente a partir de los 75.000 dólares anuales para los contribuyentes solteros y los 150.000 dólares para los casados, dejando a los jubilados con mayores ingresos prácticamente sin beneficios.

Un análisis reciente de la Tax Foundation revela que, en promedio, las familias que cumplen con los requisitos de la deducción podrían obtener un incremento de 1,5 puntos porcentuales en sus ingresos después de impuestos, lo que equivale a unos 780 dólares anuales. Una suma modesta, especialmente si se considera que este año la Ajuste por Costo de Vida (ACA) de la Seguridad Social, afectada en gran medida por el aumento del coste de la Parte B de Medicare, solo proporcionará un impulso de 56 dólares, y, tras incorporar el incremento del 18% en la Parte B, apenas 38 dólares anuales.

Una ventana temporal

Una ventana temporal

Y lo peor de todo es que esta bonificación fiscal es temporal. La OBBBA solo mantiene la deducción vigente hasta 2028. Un espejismo, en definitiva, para un grupo minoritario de jubilados. No se trata de una solución sostenible, sino de una medida de corto plazo que, lejos de mejorar la situación económica de los mayores, perpetúa la desigualdad y genera frustración.

La cifra habla por sí sola: el sistema tributario necesita una reforma profunda, no una simple corrección que beneficia selectivamente a unos pocos.