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El nasdaq 100 se desangra: el descuento es tan brutal que wall street ya huele el rebote

Poco más de un mes ha tardado el Nasdaq 100 en pasar de récord a corrección. Once días de ventas brutales han borrado 11 % desde los máximos de octubre y, con ellos, casi toda la prima de valoración que Big Tech exigía al resto del mercado. La ratio P/E del índice tecnológico ya solo supera en 1,7 puntos a la del S&P 500, un estrecho margen que solo se había visto en el 25 % de las sesiones desde la implosión de las punto-com. La moraleja que repiten los desk de ventas de Goldman, Evercore y CIBC es la misma: cuando la prima se desploma, el rebote suele ser demoledor.

La última vez que la prima se hundió así, nasdaq batió al s&p 500 durante doce meses seguidos

La última vez que la prima se hundió así, nasdaq batió al s&p 500 durante doce meses seguidos

Los archivos de Bloomberg muestran que en septiembre de 2013 ocurrió exactamente lo mismo. Entonces la prima se redujo al mínimo y el Nasdaq 100 firmó su mejor trimestre relativo en seis años. Julian Emanuel, estratega cuantitativo de Evercore, ha puesto el cartel de “comprar” en sus modelos: “El gráfico de precio-beneficio relativo está pidiendo a gritos una entrada”. Su argumento: varios nombres del índice cotizan por debajo de los mínimos pandémicos y la revolución de la IA, según sus simulaciones, acelerará en 2026.

Los números son tozudos. El Nasdaq 100 cambia de manos a 21 veces los beneficios estimados para los próximos doce meses, frente a 19,3 del S&P 500. Ese 1,7 punto de diferencia es la mitad del promedio de la última década. Los fondos de cobertura, que han huido en masa, ya están en percentil 28 de posicionamiento, es decir, han recortado tech hasta niveles de desabastecimiento. Cuando la posición es tan baja, el combustible para un corto-cobertura crece exponencialmente.

Pero hay un detalle incómodo: la guerra en Irán. El conflicto ha torpedeado apetito por riesgo y podría obligar a rebajar estimaciones de beneficios si el petróleo estrangula el crecimiento global. Kevin Gordon, estratega de Schwab, admite que en un escenario de shock energético los títulos tecnológicos dejan de ser refugio y los inversores vuelven a clásicos defensivos. “La contrapartida es que los beneficios aún no han descontado un choque prolongado; si ocurre, la caída será transversal”, advierte.

Mientras tanto, los Siete Magníficos luce heridos: Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Tesla han perdido más de un 10 % desde sus máximos. Christopher Harvey, de CIBC, recomienda separar el trigo de la paja: “Alphabet y Nvidia están regaladas si se ajustan los flujos de caja futuros al coste de capital actual”. Ohsung Kwon, de Wells Fargo, añade que el canal bajista relativo de tech toca suelo de diez años y que los rebotes suelen ser tan violentos como los descensos.

La historia repite su guión: prima de valoración exhausta, posición bajo mínimos y estimaciones que aún no han recortado. El combo, cuando estalla, genera los rallys más feroces. La incógnita no es si llegará, sino cuándo. Mientras tanto, los que entren ahora pagan precio de saldo y se arriesgan a que la guerra estropee el guion. La apuesta es binaria: o el retorno de la bestia tecnológica o la recesión que lo zanje todo.