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El nasdaq se dispara 1,2 % y lame heridas: la gran pregunta es si hay fondo o es trampa

Wall Street respiró, pero no cantó victoria. El Nasdaq Composite arrebató 250 puntos y un 1,2 % que casi borra el vendaval de tres días, pero la línea que realmente importa —la media móvil de 200 sesiones— sigue lejos, como un espejo roto que devuelve la imagen distorsionada del mercado.

La fuga de energía que salvó a los transportistas

Mientras el crudo West Texas se desplomaba un 2 % hasta los 96,50 dólares por el rumor de un alto el fuego entre Washington y Teherán, el Dow Jones Transportation Average se envalentonó con un 1,7 % y tocó 19.041, por encima de su media de 50 días. La leyenda dice que los transportes anticipan el ciclo: están a solo un 6 % del máximo de febrero y, sin embargo, nadie se atreve a firmar que la economía vuelve al ruedo.

El S&P 500 se quedó en un discreto +0,7 %, lastrado por el castigo a los commodities y al consumo discrecional: zapatos, juguetes, tabaco y muebles se llevaron la peor parte. El Dow Jones Industrial cerró con un +0,5 % y el NYSE Composite apenas un +0,4 %, cuatro semanas nadando bajo su media de 50 días como quien naga en río con corriente.

El dato que calla el recelo

El dato que calla el recelo

La venta ganó por goleada: en el Nasdaq, dos valores subían por cada uno que caía; en la NYSE, 1.925 contra 1.017. Pero el volumen se apagó, menor que el día anterior. El entusiasmo, medido en billetes, no llegó. El detalle que calla el recelo: el índice tecnológico cerró en 21.840, apenas por encima del punto medio entre el mínimo y el máximo del día. Traducción: los alcistas ganaron, pero dejaron la puerta entreabierta para la retirada.

El bálsamo llegó de la mano de la economía real. Las ventas al por menor subieron un 0,6 % en febrero, dos décimas por encima del consenso, y el empleo privado de ADP añadió 62.000 puestos en marzo, 22.000 más de lo esperado. Pocas cifras, mucha algarabía.

Nike se hunde y arrastra la fama del dow

El perro del día fue Nike: -15,5 % en siete veces su volumen habitual, mínimo desde octubre de 2014. Las cuentas revelaron un desplome del 35 % en el beneficio por acción y la marca lleva sin crecer dos dígitos desde hace nueve trimestres. Si el comité del Dow decide sacarla del club antes del Viernes Santo, candidatos sobran: TJX, Costco, eBay y otras cinco retailers ostentan un Composite Rating por encima de 90.

Mientras, el oro se llevó la palma: +3 % hasta 4.783 dólares la onza, arrastrando a los mineros un 4 % arriba. El AI no se quedó atrás: almacenamiento de datos, fibra óptica y semiconductores se anotaron subidas de más del 3 %.

La sesión dejó un sabor agridulce. El mercado avanzó, sí, pero lo hizo con el freno puesto y la mirada puesta en el discurso nocturno de Trump sobre Irán. El Nasdaq recuperó terreno, pero no la confianza. La línea de 200 días sigue allí, como un examen pendiente. Y los que compraron el hueco de la apertura saben que, en esta clase, el profesor se llama volatilidad y suspende sin avisar.