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El oro sufre su peor mes en más de una década, goldman sachs no cede

El oro ha experimentado una caída vertiginosa, su peor mes en más de una década, pero en Goldman Sachs no se amilanan. Tras desplomarse más de un 10% en marzo de 2026, la entidad financiera mantiene su pronóstico de $5,400 por onza al cierre de este año, desafiando las turbulencias del mercado.

La corriente vendedora y la persistencia de goldman

El precio del oro, que ronda los $4,567-$4,769 a 1 de abril, se encuentra significativamente por debajo del máximo histórico de aproximadamente $5,600 alcanzado a finales de enero. Pero, ¿por qué esta firmeza de Goldman Sachs? La respuesta reside en la convicción de que los compradores que impulsaron el oro hacia arriba aún están presentes y no tienen intención de abandonar el mercado. Un mensaje directo, sin concesiones.

Los analistas de Goldman Sachs, Daan Struyven y Lina Thomas, elevaron su objetivo de precio para finales de 2026 hasta los $5,400 desde los $4,900 en un informe del 22 de enero, y han mantenido ese objetivo a pesar del reciente colapso. El argumento central es la naturaleza “pegajosa” de las posiciones de los inversores privados, quienes lo adquirieron como cobertura contra riesgos macroeconómicos a largo plazo, como la sostenibilidad fiscal y las dudas sobre la independencia de los bancos centrales. Estos factores, a diferencia de las apuestas basadas en eventos concretos, no se resolverán en un calendario preestablecido.

Los tres pilares de la estrategia de goldman

Los tres pilares de la estrategia de goldman

La visión de Goldman Sachs se apoya en tres pilares estructurales. Primero, la compra de oro por parte de los bancos centrales, especialmente en mercados emergentes. Se proyecta que estos bancos adquirirán alrededor de 60 toneladas de oro al mes en 2026, buscando diversificar sus reservas lejos del dólar estadounidense. China, por ejemplo, ha extendido sus compras de oro durante 15 meses consecutivos hasta enero de 2026. El Consejo Mundial del Oro estima que las compras totales de bancos centrales de mercados emergentes alcanzarán las 850 toneladas en 2026.

Segundo, los flujos de entrada en los ETFs de oro occidentales, que han sumado unas 500 toneladas desde principios de 2025, superando con creces lo que las recortes de tipos de interés de la Reserva Federal podrían explicar por sí solos. Goldman espera que la Fed reduzca los tipos en medio punto porcentual en 2026, lo que, según sus estimaciones, añadiría unos $120 por onza al precio del oro.

Y tercero, lo que Goldman denomina el “trade de la devaluación”. La preocupación por los altos niveles de deuda pública a largo plazo y la credibilidad de la política monetaria está impulsando la compra de lingotes físicos por parte de individuos de alto patrimonio neto y la compra de opciones de compra por parte de instituciones.

Pero hay un detalle crucial: el colapso de marzo sorprendió a muchos. El conflicto entre Estados Unidos e Irán, iniciado el 28 de febrero, disparó los precios del petróleo y elevó las expectativas de inflación, lo que a su vez impulsó los rendimientos de los bonos del Tesoro y fortaleció el dólar, actuando como freno para el oro, un activo que no genera intereses.

Además, la liquidación de reservas de oro por parte de los estados del Golfo para cubrir déficits de ingresos también contribuyó a la presión a la baja. Inversores especulativos y minoristas que habían construido posiciones durante el rally de 2025 deshicieron sus operaciones ante la creciente volatilidad. Sin embargo, los analistas de Goldman reconocen esta vulnerabilidad a corto plazo: “Los riesgos están sesgados a la baja en el corto plazo, ya que la disrupción persistente del Estrecho de Ormuz mantiene al oro vulnerable a nuevas liquidaciones”.

Goldman Sachs se muestra más conservador que otros grandes bancos. Mientras que UBS ha elevado su objetivo a $6,200 para los primeros tres trimestres de 2026, con un escenario alcista de $7,200, Deutsche Bank mantiene un objetivo de $6,000 y JPMorgan llega a los $6,300. La diferencia radica en las distintas evaluaciones sobre la capacidad de la demanda privada para sostener los precios.

Un mercado con perspectivas claras

Mientras que otros se muestran más optimistas, la postura de Goldman Sachs subraya que, a pesar de la volatilidad reciente, las fuerzas estructurales que impulsan la demanda de oro siguen intactas. La incertidumbre geopolítica y la preocupación por la salud de las economías globales no desaparecerán pronto, y el oro seguirá siendo un refugio seguro para muchos inversores. La resistencia de Goldman Sachs, lejos de ser una simple previsión, es una declaración de intenciones: el oro no ha dicho su última palabra.