El pentágono blinda a palantir: maven pasa a ser programa oficial y el contrato se dispara
El Pentágono acaba de sellarle el futuro a Palantir. Su sistema de inteligencia artificial Maven, que ya ha guiado miles de bombardeos selectivos contra objetivos iraníes en las últimas semanas, se convertirá en programa de récord a partir del 30 de septiembre, fecha en que termina el año fiscal. La noticia, que llega en carta firmada por el subsecretario de Defensa Steve Feinberg el 9 de marzo, garantiza a la compañía financiación estable y expansión militar a escala nacional.
¿Qué significa ser programa de récord?
Signa el paso de Maven de proyecto experimental a infraestructura permanente. El Pentágono delegará su supervisión a la Oficina de Inteligencia Digital y Artificial en los próximos 30 días, mientras el Ejército se hará cargo de la contratación futura. La traslación elimina fricciones burocráticas y obliga a cada rama militar a incorporar la plataforma.
Maven procesa, en tiempo real, datos de satélites, drones y sensores para detectar y clasificar blancos. Desde su despliegue acelerado, las fuerzas armadas han multiplicado sus capacidades de ataque: los mandos aéreos afirman que el 70 % de las misiones recientes contra Irán partieron de coordenadas generadas por el algoritmo de Palantir.

El contrato que despega
La designación no es simbólica. Abre la compuerta a un flujo recurrente de fondos federales. Palantir ya acumula un acuerdo marco con el Ejército por 10.000 millones de dólares y un techo de 1.300 millones para servicios vinculados a Maven en 2025. Con la nueva categoría, esos números pueden parecer solo la punta del iceberg.
Goldman Sachs incluye a PLTR entre sus 12 títulos de inteligencia artificial favoritos, aunque aún mantiene la etiqueta de «alto riesgo» por la dependencia casi exclusiva de clientes gubernamentales. La acción, que se ha duplicado desde enero, cotiza a un múltiplo de ventas de 25 veces, lejos de los 8-10 que manejan los gigamos tradicionales del software.

El dilema del inversor
La historia es seductora: contratos blindados, guerra permanente y algoritmos que deciden dónde cae la próxima bomba. Pero hay un pero. El 60 % de la facturación de Palantir sigue viniendo de Washington. Cualquier recorte presupuestario o cambio de Administración puede convertir el crecimiento en paper. Además, la competencia se intensifica: Anduril, Meta’s Llama Defense y hasta Microsoft con Hololens quieren su trozo del pastel militar.
El inversor deberá decidir si apuesta a que el conflicto prolongado en Oriente Medio y la carrera por la superioridad algorítmica mantendrán el grifo abierto. La última partida la acaba de ganar Palantir: Maven ya no es una prueba, es el estándar. Y los números, cuando llegan con sello pentagonal, suelen traducirse en flujo de caja para quien tenga las acciones en el bolsillo.