El petróleo en 111$ desata la tormenta: ee uu perderá 10.000 empleos al mes

El barril roza los 111 dólares y la economía más grande del planeta empieza a sangrar por la herida energética. Cuatro semanas de guerra en Irán han cerrado el paso de 20 millones de barriles diarios por el Estrecho de Ormuz y Goldman Sachs ya cuenta cadáveres laborales: 10.000 nóminas menos al mes hasta fin de año. La advertencia llega cuando la gasolina en EE UU promedia 4,60 $/galón, réminiscencia del shock de Ucrania 2022.

Goldman recorta la fatiga laboral a un tercio del 70

El banco reduce la magnitud del desastre. El shock petrolero de 2025 castiga tres veces menos que el de 1975-1999: la economía necesita 0,4 barriles para generar 1.000 $ de PIB, frente a 1,2 barriles hace cinco décadas. La conclusión, interna: el desempleo subirá solo una décima, hasta el 4,6 % en el tercer trimestre de 2026. La razón: el shale texano actúa como colchón propio; Texas, Nuevo México y Dakota del Norte pueden añadir 800.000 barriles/día en 90 días sin pedir permiso a Teherán.

El FRB/US, modelo de la Reserva Federal, confirma la tesis: subida de 0,1 puntos porcentuales en la tasa de paro. Pero el dolor se concentra en los sectores de gasto discrecional: concesionarios, retail, restaurantes. Las contrataciones se congelan primero; los despidos, modestos. La lección: el consumidor ya llegaba exhausto tras 24 meses de tipos al 5,5 %; el petróleo es solo el empujón final.

Chevron admite: el mercado cotiza percepciones, no barriles

Chevron admite: el mercado cotiza percepciones, no barriles

Mike Wirth, CEO de Chevron, se desahoga en CERAWeek Houston: «El mercado abrió anoche en Asia con ansiedad y cerró con alivio porque la Casa Blanca retiró el ultimátum. Pero la física está más tensa de lo que refleja el futuro». Traducción: los inventarios mundiales de gasóleo y queroseno bajan a 26 días de cobertura, mínimo desde 2008. Asia paga primas de 7 $/barril por carga spot de crudo ligero. Y el Estrecho de Ormuz sigue cerrado militarmente; solo el oleoducto de Fujairah bombea 600.000 b/d, 3 % del flujo habitual.

Wirth advierte que reconstruir stocks tomará «más de un año» porque las refinerías desinvirtieron en destilación media tras la pandemia. El resultado: spread entre gasóleo y crudo Brent se dispara a 45 $/barril, récord desde la invasión de Kuwait en 1990. Aviones y camiones pagan la factura; el transporte aéreo trasladará 2.000 millones de coste a los tickets en el segundo semestre.

El empleo verde no llega a tiempo para absorber la sangría

La transición energética prometía 5 millones de empleos limpios para 2030. Hoy, con el IRA mordido por los tribunales, solo hay 180.000 plazas en construcción de parques solares y eólicos. La brecha es abismal: el sector de pozos y tuberías pierde 10.000 empleos mensuales; las renovables no absorben ni 2.000. El sindicato USW calcula que cada 10 $ de aumento en el barril destruye 25.000 empleos manufactureros netos. La fórmula se cumple al pie de la letra.

En Ohio, la fábrica de baterías de Lordstown anunció ayer un ERE de 1.200 trabajadores porque el litio sube al compás del crudo. En Louisiana, la refinería Valero Port Arthur amplía turnos y suma 300 empleos temporales; no alcanza para compensar. El mensaje es brutal: el shale salva al PIB, no al obrero.

Washington ya trabaja en un paquete de 45.000 millones para subvencionar el gas natural licuado como puente. El Congreso lo discutirá en sesión exprés la semana próxima. Mientras tanto, los analistas recalcan la moraleja: el mundo volvió a depender del petróleo que juró dejar atrás. Y la factura se cobra en nóminas, no en titulares.