El petróleo toca 100 $ y wall street ya sabe quién se lo lleva crudo
Un barril que se dispara 70 % en meses deja cicatrices en la economía y dividendos gordos en los bolsillos de tres petroleras. La guerra con Irán ha bloqueado el estrecho de Ormuz y prendido la mecha: Brent pasa de 60 a más de 100 $ en lo que va de año. Mientras los conductores sudan en las gasolineras, los accionistas cuentan billetes.
Conocophillips: caja abierta a 45 $ el barril
La compañía de Houston necesita que el crudo apenas roce los 45 $ para financiar su plan de perforaciones y 10 $ más para cubrir el dividendo. Con 65 $ ya facturó 7 300 millones de dólares en free cash flow en 2023. A 100 $ la cuenta se desborda: la dirección se ha comprometido a devolver el superávit con recompras y a colocarse entre el top-25 de empresas del S&P 500 que más aumentan su dividendo. El título cotiza a 133,95 $, rozando máximos anuales.

Eog resources: tajo de 100 % de rentabilidad a 55 $
Los pozos de EOG en Texas devuelven cada dólar invertido con creces cuando el West Texas oscila en los 55 $. A 70 $ prevén 18 000 millones de flujo libre acumulado en los próximos tres años, 3 000 millones más que el trienio pasado con crudo a 73 $. La guerra les ha puesto el crudo en triple dígito: la empresa promete devolver hasta el 100 % del efectivo sobrante en pagos extra y recompras. Su balance ya era un ataúd sin clavos; ahora es una caja fuerte.

Diamondback: sobrevive a 30 $ y araña a 80 $
En el Permiano basta con 30 $ por barril para mantener la producción de Diamondback sin tocar un solo centavo de deuda. A 37 $ ya cubre el dividendo actual. Si el crudo se instala en los 80 $, la calculadora marca 6 700 millones de free cash este año. La mitad se quedará en la empresa para blindar el balance; la otra mitad volverá a accionistas mediante pagos variables y recompras. Wall Street lleva al título hasta los 150 $, techo histórico.

La guerra que redistribuye dividendos
Los precios altos no son una anécdota: cuanto más se alargue el conflicto, más se estrecha el suministro y más se engrasan las cuentas de estos tres gigantes. Mientras los gobiernos buscan soluciones diplomáticas, los inversores ya han elegido bando: el que les paga cada trimestre. El petróleo puede bajar mañana, pero la caja que han acumulado Conoco, EOG y Diamondback ya es irreversible. Y esa es la única certeza que deja esta guerra.
