El s&p 500 repite el milagro del 'slingshot': 4 veces desde 1950 y 3 premios dobles seguidos
Wall Street acaba de cerrar otro año de esos que los libros de texto recordarán. El S&P 500 se desplomó más de un 15 % en 2025 y, sin embargo, firmó un alza de dos dígitos en el cierre. Un fenómeno que solo ha sucedido cuatro veces en 76 años y que, en los tres episodios anteriores, regaló otro 19 % de media al año siguiente.
El breve milagro del muelle
1982, 2009, 2020 y ahora 2025. Cuatro calendarios en los que el índice referencia de la bolsa estadounidense tocó fondo con caídas que oscilaron entre el 15,3 % y el 30,8 % y remontó para acabar con ganancias que van del 14,8 % al 23,5 %. El mercado llama a estos giros años slingshot: la cuerza se estira, la piedra vuela y el inversor que aguanta la tensión cobra el premio.
El detalle que pocos analizan es que, en los tres precedentes, el S&P 500 repitió fiesta doce meses después: +17,3 % en 1983, +12,8 % en 2010 y +27,9 % en 2021. La media arroja un 19 % de rentabilidad adicional para quienes se quedaron en el tablero. La advertencia obligada: la muestra es minúscula y cada giro coincidió con el final de una crisis de liquidez —la recesión de Volcker, el crack bancario o el pánico del COVID—, no con una guerra abierta en el Medio Oriente y un ciclo de tipos que puede virar al alza.

La trampa del 26
Porque el 2026 arranca con el Dow Jones por encima de los 50.000 puntos y el Nasdaq rozando los 24.000, niveles redondos que seducen a los medios pero que encarecen los múltiplos hasta niveles que ya incomodan a los value managers. La Reserva Federal mantiene el discurso de “pivot” suave, pero los futuros de inflación reprueban la tesis: el conflicto con Irán empuja el crudo y el petróleo encarece la canasta de consumo. Un solo cambio de guion del FOMC —de recorte a nuevo ajuste— rompería el guión histórico que ahora tantos invocan.
¿Conviene entonces apostarle al cuarto slingshot consecutivo? La respuesta no está en la estadística, sino en el balance de riesgo que cada cartera aguante. Lo que sí está claro es que, desde 2019, el S&P 500 ha encadenado tres años seguidos de subidas superiores al 16 % en dos ocasiones, algo que no logró ni en los 90 ni en el 56. La historia rima, pero cobra cada vez más por las entradas.
