El s&p 500 se desinfla 20% y ackman aúlla: las ganancias siguen aquí

Wall Street se ha pasado tres años bebiendo Riesling de plusvalías: 86% en el S&P 500 y 127% en el Nasdaq entre 2023 y 2025. Ahora la resaca llega en forma de recortes, temores a IA devoradora de empleos y ratios que aún huelen a champaña rancia: 20,6 veces beneficios futuros frente al promedio histórico de 16-17. La pregunta ya no es cuánto durará el castañazo, sino dónde se esconde la oportunidad mientras el resto sangra.

El látigo de ackman: compra lo que otros llaman caro

Bill Ackman, el hombre que hizo 2.700 millones de dólares apostando contra el mundo en la pandemia, envió a sus inversores una carta que suena a sentencia: «El múltiple actual se justifica y puede perdurar por encima de la media histórica». Su argumento es brutalmente simple: los diez gigantes que arrastran el 38,5% del índice –desde Meta a Tesla– prometen crecer EPS más de un 20% anual hasta 2027. Y lo que para el Downton Abbey financiero parece sobrevalorado, para Ackman es ganga comparada con un bono del Tesoro al 4%.

La tabla es demoledora: Tesla cotiza a 184 veces beneficios, Walmart a 42 y Amazon se queda en 27. Ackman cargó más Amazon en el cuarto trimestre y abrió línea en Meta, mientras su fondo Pershing Square mantiene cobertura permanente contra un pinchazo de bonos corporativos. El mensaje: si la Fed baja y la IA sigue recortando costes, los márgenes se disparan y el PER de 26 del top-10 se come el 16 del índice entero.

El otro 493: la trampa que naden cebada

El otro 493: la trampa que naden cebada

Howard Marks, el otro billonario que rara vez se equivoca, advierte que el problema no son los Magnificent Seven, sino el resto del zoo. La rentabilidad sobre capital de la mediana de las empresas del S&P ronda ya mínimos de 2015 y los analistas acaban de recortar estimaciones de beneficios para 2026 en el 8%. Traducción: los descuentos parecen dulces hasta que el crecimiento se esfuma y te quedas con un PER de 18 sobre números que ya no existen.

El inversor medio, abrazado a su ETF indexado, lleva 60% de la cartera concentrada en diez nombres que él ni sabe pronunciar. La solución no es huir al cash, sino cribar: evitar la trampa de valor barato en compañías sin moat tecnológico y pagar «caro» en flujos que crecen por encima del coste de capital. En 2020 pagar 35 veces Adobe parecía locura; hoy genera más cash que nunca y su acción duplicó EPS. El mercado castiga la mediocridad, no el precio.

Receta de monchi: vente al lado donde rascan los bancos

Receta de monchi: vente al lado donde rascan los bancos

Después de 15 años analizando balance de Santander, aprendí que cuando el crédito se encarece, los gigantes con rating A y colchón de tesorería se comen a los medianos. Apuesta cuatro décimas más de comisión por un ETF apalancado sobre Nasdaq-100 y compensa con un 5% en bonos high-yield cortos. La volatilidad la regalan; la rentabilidad hay que trabajársela. Y recuerda: la IA no solo destruye empleos, también destruye costes. Las compañías que la integran ganan 30 puntos base de margen por cada punto de market share que arrebatan al competidor digitalmente analfabeto.

La moraleja no es esperar a que el PER vuelva a 15, porque puede no pasar en tu vida. Es distinguir entre un Walmart 42 que transforma supply chain con drones y un Walmart 42 que solo renueva pasillos. Ackman ya ha marcado su mapa: compra escalonado en caídas del 8-10%, cobertura en bonos y paciencia de cirujano. El mercado no está caro; lo que está es selectivo. Y la selectividad, amigo lector, siempre premia al que lee la letra pequeña del cash-flow, no al que se asusta por un titular de CNN.