El s&p 500 se tambalea tras su 86 % de rally: ackman cree que aún hay gangas

Wall Street acumula tres años de euforia bursátil que ya huelen a quemado. El S&P 500 se ha apuntado un 86 % entre 2023 y 2025 y el Nasdaq, arrastrado por la fiebre de la inteligencia artificial, ha escalado un 127 %. Ahora, en 2026, llega la resaca: los beneficios empresariales flaquean y los inversores se preguntan si la IA destrozará más empleos que dólares que genere. La contradicción es brutal: los índices siguen caros y la confianza se desmorona.

La lupa de ackman: caro, sí, pero con trigo y paja

Bill Ackman, el gestor de Pershing Square que se forró comprando barato en medio del pánico, acaba de enviar su misiva trimestral. Su conclusión: el S&P 500 al 20,6 veces beneficios esperados no es una burbuja, es un nuevo rango normal. El truco está en separar la paja del grano. Las diez mayores capitalizaciones —que representan el 38,5 % del índice— cotizan a múltiplos que van del 19,6 de Meta al abismo de 184 veces de Tesla. Su media de crecimiento anual proyectado: más del 20 % durante dos años. Para Ackman, eso no es especulación, es contabilidad.

La prueba la tiene en cartera: acaba de cargar más Amazon y abrir posición en Meta. Argumenta que la escala global, las trincheras competitivas y el acceso a capital casi gratuito convierten a estos gigantes en máquinas de generar cash en cualquier ciclo. Howard Marks, de Oaktree, ya avisó el verano pasado: «No me parece descabellado pagar premium por empresas con márgenes incrementales del 70 % y foso de network effects».

El peligro es la ria, no el océano

El peligro es la ria, no el océano

El problema no son los Magnificent Seven, es el resto del índice. Los 493 hermanos pequeños arrastran balances más endeudados y márgenes más sensibles al alza de tipos. Ahí es donde se esconden las trampas de valor. Walmart, por ejemplo, cotiza a 42 veces beneficios cuando Amazon —con negocio cloud incluido— se despacha a 27. ¿Transformación digital o simple excusa para justificar un PER que duplica su tasa de crecimiento?

Tesla es el caso límite: 184 veces requiere que sus robotaxis y androides industriales pasen del PowerPoint al asfalto ya. El mercado da por hecho que lo hará; si falla, el ajuste será epiléptico.

¿Qué hacer con el dinero ahora?

¿Qué hacer con el dinero ahora?

Los fondos indexados siguen siendo apuesta válida: compras un oligopolio tecnológico con ventaja de coste de capital y datos a escala planetaria. Pero si vas stock-picking, olvida la tentación de cazar PER bajos por inercia. Un P/E de 12 puede ser una trampa mortal si la deuda se dispara o el negocio se desinfla. La clave es crecimiento predecible: si la empresa puede duplicar beneficios en cinco años sin emitir acciones como si fueran confites, el múltiplo alto se absorbe solo.

Monchi Sánchez, gestor y analista, resume la tónica: «El mercado ha subido mucho, sí, pero lo ha hecHo concentrado. La estafa está en comprar 'barato' sin mirar el flujo de caja libre. La oportunidad está en pagar 25 veces por una firma que factura en dólares recurrentes y tiene 40 % de margen operativo. Lo demás es nostalgia».

La fiesta de la IA no ha terminado, solo ha cambiado de sala. Los que se quedaron bailando en la pista de los 10 primeros pueden seguir chupando del bote. El resto, si no revisa bien la etiqueta del precio, acabará pagando la consumición más cara de su vida.