El truco de alphabet y amazon para ganar sin que bajen los tipos
La Reserva Federal frena sus tijeras y los mercados se agitan. Pero hay dos gigantes que ni se inmutan: alphabet y Amazon. Mientras la mayoría sueña con tipos más bajos, ellos facturan récords y anuncial desembolsos de 175.000 y 200.000 millones de dólares este año. ¿Su secreto? Una lluvia de ingresos que ya no depende del ciclo crediticio.
La nube les da de comer
Google Cloud disparó su facturación un 36 % en 2025, cuatro veces más que el resto de alphabet. AWS, la gallina de los huevos de oro de Amazon, aportó 46.000 millones de los 80.000 millones en beneficio operativo. Ambas divisiones venden inteligencia artificial por suscripción; no piden préstamos, cobran por adelantado. Cuanto más rinden sus clientes, menos necesidad tienen estos de endeudarse. Así se anula la sensibilidad a tipos.
El flujo de caja se convierte en músculo: Alphabet cerró el ejercicio con 132.000 millones de beneficio neto y 127.000 millones en liquidez. Amazon suma 123.000 millones de efectivo y 78.000 millones de ganancia. Ninguno va a tener que pedir un euro al banco para financiar su expansión. De hecho, podrían comprar competidores sin despeinarse.

¿Baratas? el per lo dice todo
Wall Street aún no ha recalibrado el GPS. Alphabet cotiza a 27 veces beneficios, ridículo para una empresa que domina la inteligencia artificial, la búsqueda y la conducción autónoma. Amazon, tras años por encima de 50, baja a 30. El S&P 500 promedia 28. La conclusión es brutal: están de saldo.
Con 5.000 dólares en la mano se pueden adquirir 8,5 acciones de Alphabet y 12 de Amazon. Combinadas, representan una apuesta a que la productividad que venden —servidores, algoritmos, logística sin humanos— seguirá siendo imprescindible aunque el crédito se encarezca. Quien espere a que bajen los tipos para entrar puede encontrarse la puerta más cara.
El mensaje de ambos balances es despiadado: los tipos pueden subir, bajar o quedarse tiesos. Ellos seguirán ganando. Y si alguien cree que la Fed decide el destino de las acciones, que revise los números: la última palabra la tiene la cuenta de resultados, no la reunión de Jackson Hole.
