El truco del 8,9 % que te deja fuera de la fiesta alcista
Invesco acaba de demostrar que rentabilidad alta y fiscalidad baja no caben en la misma frase. Su nuevo ETF RSPA promete un 8,9 % de dividendo mensual, pero el último año dejó 2 puntos por mes sobre la mesa frente al clásico SPY. La razión: vende parte del techo de subida a Goldman, Citi y Morgan Stanley a cambio de un cupón que Hacienda considera nómina, no renta de capital.
El truco funciona así: en lugar de cobrar primas de call sobre las 500 acciones, el fondo compra equity-linked notes, unas notas de banco cuyo rendimiento está atado al S&P 500 Equal Weight. Cuando el índice sube, el banco se queda con el exceso pactado; cuando anda plano o baja, el banco paga y el ETF reparte. La melodía suena bonita hasta que llega la declaración de la renta: la renta que entra por esas notas tributa como salario, entre el 22 % y el 37 %, frente al 15-20 % que pagarían dividendos cualificados de SPY.
El 5 % que se evapora antes de tocar tu bolsillo
Hacer los deberes con calculadora en mano duele. Un inversor en el tramo del 24 % que coloque 100 000 € en RSPA dentro de una cuenta taxable se queda con 6 760 € netos tras el 8,9 % bruto. SPY, con su 1,5 % de dividendo cualificado, deja 1 275 € después de impuestos. La brecha se reduce, pero sigue siendo abismal: para empatar en neto, el S&P tendría que subir solo un 5,5 % anual. En 2026 SPY ya ha caído un 5,4 % y RSPA apenas se mueve; en 2025, cuando el índice se disparó, SPY dio un 13 % y RSPA se quedó en el 11 %. El cupón mensual no compensa la pérdida de upside cuando llega la vaca gorda.
El riesgo de contraparte, además, no figura en los folletos en color. Si alguno de los bancos emisores –Wells Fargo, Barclays o RBC están en la lista– tropieza, la nota puede convertirse en papel mojado sin que el S&P se inmute. Probabilidad baja, pero existe y cuesta cero ignorarla.

El único lugar donde rspa no muerde: el plan de pensiones
Dentro de un IRA o un 401(k) la diferencia de fiscalidad desaparece y el cupón mensual se vuelve puro cash flow. Ahí el ETF cumple su contrato: cobras cada mes, te olvidas de la rebaja fiscal y aceptas que en las grandes subidas irás por detrás del índice. Para el inversor que ya jubiló el reloj y busca evitar ventas programadas, es un aliado; para el que aún acumula fuera de planes, un regalo a Hacienda.
La moraleja no es nueva: cuando un producto paga mucho, siempre cobra algo a cambio. En el caso de RSPA cobra dos veces: una en la subida y otra en la declaración. Si tu cuenta no es fiscalmente blindada, la jugada empieza a saber a póker con las cartas marcadas.
