El truco que oculta el ‘bonus’ fiscal para jubilados: el 28% seguirá pagando
El Congreso acaba de aprobar un deducción exprés que baja el IRPF sobre las pensiones de la Seguridad Social, pero la letra pequeña ya tiene fecha de caducidad: 31 de diciembre de 2027. A partir de ahí, vuelve el despertar de la factura fiscal. Y lo que es peor: incluso con el parachoques activo, uno de cada cuatro jubilados seguirá pagando por el mismo dinero dos veces: cuando lo cotizó y cuando lo cobra.
El truco no está en el Congreso, sino en la casita de la declaración que la Hacienda llama ingreso combinado: tus rentas más la mitad de la pensión. Si la suma supera los 25.000 € (individual) o 32.000 € (pareja), el fisco desempolva su garrafal fórmula y tasación del 50 al 85 % de tu prestación. La deducción nueva solo eleva el umbral unos cientos de euros; no lo elimina.
La jubilación que se come al ahorro
El error clásico es empezar a cobrar la pensión y, paralelamente, seguir sacando dinero del mismo plan de pensiones que alimentó durante décadas. Cada retirada se suma al ingreso combinado como renta nueva, empujando al contribuyente hacia la banda del 85 %. Resultado: tu pensión crece, pero la mitad se la queda Hacienda.
La solución pasa por desmontar el esqueleto fiscal antes de los 63 años. Es decir, vaciar los planes tradicionales (o convertirlos a Roth) cuando aún no percibes la Seguridad Social. Así reduces el tamaño de los futuros RMD (required minimum distributions) y, de paso, bajas la base imponible que el fisco usará después para apuntar a tu pensión.

Conversión silenciosa, factura visible
Hacer un ‘Roth conversion’ antes de los 63 tiene un precio: tributas ahora por el importe que trasladas. Pero el truco es calcular el salto de trinchera en un año de rentas bajas —por ejemplo, el primero sin nómina— y amortiguar el golpe con deducciones por inversión en vivienda o aportaciones a planes de empleado. Una vez dentro del Roth, el dinero ya no cuenta para el ingreso combinado. Es como vacunar tu propia jubilación contra el IRPF.
Después de los 63, el orden se invierte: primero toca la Seguridad Social y luego, si hace falta, el Roth. Al no sumar a la base, los retiros no disparan el 85 %. De hecho, muchas parejas consiguen pasar la jubilada entera sin que el fisco les toque ni un céntimo de la pensión.

El municipio que también muerde
Ojo a los bonos municipales: su cupón está exento de IRPF, pero entra en la fórmula de la Seguridad Social. Unos 10.000 € anuales de intereses libres de impuestos pueden ser la gota que colme el vaso y active el 50 % de gravamen sobre tu pensión. En la práctica, una inversión ‘tax free’ te sube los impuestos. Paradójico, pero cierto.
La salida es refugiar la parte accionaria en fondos indexados sin distribución de dividendos. Las plusvalías solo se computan cuando vendes; mientras tanto, no alimentan el ingreso combinado. Y si necesitas rentabilidad corriente, hazlo vía Roth: los dividendos allí no existen para la Agencia Tributaria.

El error de no mirar a la izquierda
Los matrimonios cometen la mitad de los errores. Ejemplo: uno cobra 22.000 € de pensión y el otro tiene 300.000 € en un plan tradicional. Si el segundo empieza a sacar 30.000 € anuales, el ingreso conjunto se dispara y el 85 % de la pensión del cónyuge pasa a ser tributable. Coordina retiradas: a veces es mejor que el ‘rico’ en ahorro espere y el ‘rico’ en pensión adelante Roth.
La regla de oro: siempre calcular el impuesto marginal de la pareja, no el individual. El fisco mira el total y, en la trinchera fiscal, el que dispara es el que más alto está.
El ‘bonus’ de 2024 es una tirita. La verdadera cura es planificar antes de que el calendario lo haga por ti. De lo contrario, el 28 % de los jubilados seguirá financiando al Estado con su propia pensión. Y eso no es una promesa, es una sentencia que ya está firmada: se llama 31-12-2027.
