El vicepresidente de supernus vende 5,4 millones de dólares en acciones tras una racha alcista del 53%
Padmanabh P. Bhatt, el hombre que custodia la propiedad intelectual de Supernus Pharmaceuticals, acaba de desprenderse de 107.250 acciones en tres días. La cuenta: 5,4 millones de dólares. El mercado, que lleva doce meses premiando a la compañía con una revalorización del 53%, no ha pestañeado.
La venta, desglosada
Los hechos están en el Form 4 que la compañía entregó a la SEC. El 16, 17 y 18 de marzo Bhatt vendió paquetes diarios en el mercado abierto a un precio medio de 50,24 dólares. Las acciones procedían de opciones que acababan de ejercer y de un pequeño paquete que ya tenía en cartera. Tras la operación le quedan 17.044 títulos directos, valorados en 840.000 dólares. Otro casi 40.000 opciones siguen en el cajón, listas para convertirse en acciones cuando él decida.
La operación se ampara en un plan 10b5-1 adoptado en diciembre, es decir, no es una venta improvisada ni un arrebato de pánico. Bhatt cumple el guion que él mismo escribió. El problema para el inversor externo es que el guion contempla desprenderse de casi todo su paquete justo cuando el precio toca techos.

Supernus, entre la euforia y la pérdida
La compañía ha facturado 719 millones en los últimos doce meses, un 9 % más que el año anterior. Los lanzamientos más recientes —Qelbree para TDAH y GOCOVRI para Parkinson— aportan ya 522 millones, un salto del 40 %. La novedad ahora es ONAPGO, un parche para el Parkinson que empieza a sumar recetas, y el royalty que recibirá por la venta de ZURZUVAE, el antidepresivo para depresión posparto que comercializa Sage.
Pero la fiesta tiene agujeros. El gasto en marketing y la absorción de nuevos activos han convertido el resultado en números rojos: 38,6 millones de pérdida neta bajo criterios GAAP. El margen bruto se mantiene, pero los gastos operativos crecen más rápido que los ingresos. La moraleja: venden más, pero aún no saben ganar dinero haciéndolo.

¿Qué le queda al accionista?
Bhatt ha conservado solo el 13 % de sus acciones directas. El mensaje es sutil: confía en la compañía, pero prefiere cobrar la plusvalía hoy. El flotante sigue siendo estable —el 97 % de las acciones está en manos institucionales— y nadie ha movido ficha todavía. La pregunta que circula por los foros es si la próxima corrección arrastrará al título hasta los 40 dólares o si la oleada de nuevos lanzamientos —y la posible aprobación de la fase III para la epilepsia focal— mantendrán el precio por encima de 50.
Supernus necesita demostrar que puede convertir el crecimiento de ingresos en flujo de caja positivo antes de que los inversores le exijan otra hazaña. Mientras tanto, el ejecutivo que mejor conoce el valor de la propiedad intelectual de la compañia ha decidio que el momento de convertir papel en liquidez es ahora. El resto del mercado observa, calcula y espera el próximo informe trimestral para ver si la apuesta de Bhatt fue una advertencia o una simple operación de cartera.
