Eli lilly se arma con centessa: ¿el fin de la insomnio farmacológico?
Las acciones de Centessa Pharmaceuticals se dispararon un 44% este martes tras el anuncio de una adquisición por parte de Eli Lilly, una operación que podría alcanzar los 7.800 millones de dólares. Un movimiento audaz que redefine el panorama de los tratamientos para trastornos del sueño y que, de prosperar, podría colocar a Lilly en la vanguardia de un mercado multimillonario.
El acuerdo: 38 dólares por acción y un bono por rendimiento
La oferta de Lilly implica adquirir Centessa por 38 dólares por acción, un premio de casi el 38% sobre el precio de cierre del lunes. Pero la jugada va más allá de la cifra en efectivo: se incluye una opción de compra contingente, un “contingent value right”, que podría sumar hasta 9 dólares por acción si Centessa logra hitos regulatorios con sus fármacos en desarrollo. Un incentivo para la continuidad y la optimización del trabajo ya realizado.
La transacción está sujeta a la aprobación de los accionistas y de las autoridades reguladoras, pero se espera que se complete en el tercer trimestre de este año. Un cronograma ajustado que denota la urgencia de Lilly por incorporar las innovaciones de Centessa a su portafolio.

¿Qué tiene centessa que lilly necesita tanto?
La clave reside en el desarrollo de cleminorexton, un fármaco experimental que pertenece a una nueva clase de medicamentos, los agonistas del receptor de orexina 2 (OX2R). Estos fármacos, según expertos como Carole Ho, ejecutiva de Lilly, representan una “oportunidad mecánica” para intervenir directamente en el ciclo sueño-vigilia. Los resultados de los ensayos de Fase 2 con cleminorexton han sido particularmente prometedores para tratar trastornos severos del sueño como la narcolepsia y la hipersomnia idiopática.
La cifra habla por sí sola: Oppenheimer estima que el mercado de tratamientos para estos trastornos podría alcanzar los 20.000 millones de dólares. Y Lilly, impulsada por el éxito de sus fármacos GLP-1, Mounjaro y Zepbound, parece decidida a hacerse con una porción significativa de ese pastel. Pero no es solo el tamaño del mercado lo que atrae a Lilly; es la promesa de una solución innovadora para un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Pero hay un detalle que merece atención: la dependencia de Centessa de cleminorexton. Si este fármaco no logra la aprobación regulatoria, el “contingent value right” se desvanecerá, y la adquisición, aunque rentable, no cumplirá con las expectativas más optimistas. Un riesgo que Lilly asume con la esperanza de que la ciencia lo avale.
La adquisición de Centessa no es simplemente una apuesta por un nuevo fármaco; es una declaración de intenciones. Eli Lilly busca consolidar su posición como líder en neurociencia, diversificando su portafolio y explorando nuevas vías para mejorar la calidad de vida de sus pacientes. Y en la batalla contra el insomnio, parece que Lilly acaba de ganar una importante batalla inicial.