Eqt dispara su valor: analistas apuestan al gas como el nuevo oro negro
Wall Street acaba de recalibrar su brújula sobre el gigante del gas natural. BMO Capital elevó el precio objetivo de EQT Corporation de 68 a 76 dólares por acción, un salto del 11,7% que deja a los inversores midiendo el potencial de un activo que ya acumula dos upgrades más en lo que va de mes.
El flujo de caja que seduce a los fondos
Phillip Jungwirth, el analista que firma la nota, no habla de proyecciones mágicas: habla de dinero fresco. Según su cálculo, EQT generará un flujo de caja libre descomunal este trimestre gracias a un desempeño operativo que supera las guías internas. La clave no está solo en la perforación, sino en la red de oleoductos y plantas de procesamiento que la compañía controla de punta a punta. Cuando el precio del gas se dispara en un punto del mapa, EQT puede desviar su producción ahí y cobrar la prima sin intermediarios.
El mercado lo está viendo. Desde comienzos de abril el papel sube un 14%, mientras el índice S&P 500 se tambalea en terreno negativo. La diferencia se agranda si se miran los últimos doce meses: +28% vs. +6% del benchmark. Lo que antes era una apuesta contra la corrección del gas se ha convertido en una historia de infraestructura y timing.

Gas local, precio global
El detalle que callan muchos informes es que EQT no solo vende gas; vende opción. Jungwirth destaca dos palancas: la demanda creciente dentro de la cuenca de Marcellus y los proyectos de transporte que van abriendo nuevas salidas al Golfo de México. Traducido: cuanta más tubería construya, más puede jugar con los diferenciales de precio entre regiones. Y cuanto más gas se queme cerca de los pozos, menos se depende de los caprichos del Henry Hub.
La compañía ya anunció que agrandó su oferta de recompra de deuda. Reduce costos de financiación antes de que los tipos suban de nuevo y, de paso, le baja el riesgo a los bonos que cotizan por debajo del par. El mensaje enviado a los fondos de alto rendimiento es claro: vamos a quemar deuda antes que quemar capital.
Morgan Stanley y Truist Securities se subieron al carro la semana pasada con objetivos de 74 y 72 dólares, respectivamente. La excepción fue Bernstein, que recortó de 73 a 69, pero sigue en zona de compra. La dispersión de precios —rango de 69 a 76 dólares— revela una verdad incómoda: nadie pone el foco en el mismo activo. Unos ven tuberías, otros ven commodity; todos ven cash.
El cierre del primer trimestre dejó a EQT con 1.300 millones de dólares de efectivo y un ratio de endeudamiento que ya bajó al 1,1× EBITDA. Si los precios del gas se mantienen por encima de 2,8 $/MMBtu, la compañía podría devolver a accionistas más de 3.000 millones en los próximos dos años entre dividendos y recompras. Hacer las cuentas es fácil: cada 100 millones de recompra eleva el beneficio por acción en dos centavos. Y los gestores de cartera cuentan en miles de millones, no en centavos.
La última vez que el gas natural parecía muerto, en 2020, EQT compró a sus rivales a precio de saldo. Ahora que el ciclo gira, los activos que nadie quería se transan con múltiplos de 5× EBITDA. La lección es vieja pero rentable: cuando el mercado llora, compra tuberías. Y cuando llora de nuevo, vendelas.
