Estafa fiscal: los 'preparadores fantasma' siguen acechando a los contribuyentes
La Agencia Tributaria (IRS) ha emitido una advertencia que debería hacer reflexionar a cada persona que contrate a un preparador de impuestos: los llamados 'ghost preparers' no solo persisten, sino que se han consolidado como una de las estafas más comunes a nivel federal. Siete años después de que la práctica saliera a la luz, siguen en la lista negra de la IRS para 2026, una cifra que habla por sí sola.
¿Cómo funciona el engaño?
Estos individuos, a menudo presentándose como profesionales, cobran tarifas por preparar y presentar declaraciones de impuestos en nombre de sus clientes. Pero aquí está el truco: entregan la declaración ya 'completa' al contribuyente para que la firme y la presente, sin incluir su propia firma ni su PTIN (Preparer Tax Identification Number), un requisito legal indispensable. La promesa de un reembolso descomunal es la carnada, pero la realidad es una manipulación de la información: ingresos inflados, créditos a los que no se tiene derecho. todo para engordar la devolución, gran parte de la cual termina en manos del estafador.
Pero hay un detalle que agrava la situación. No solo defraudan al contribuyente, sino también al gobierno federal. Se quedan con las tarifas pagadas y con la parte correspondiente al reembolso inflado, mientras que la víctima se enfrenta a posibles auditorías, multas e incluso reclamaciones por impuestos impagados.

Señales de alerta: ¿es su preparador un 'fantasma'?
La National Taxpayer Advocate, el organismo gubernamental encargado de proteger los derechos de los contribuyentes, ha puesto sobre la mesa una serie de señales de alerta. Exigir el pago en efectivo, negarse a proporcionar un recibo, garantizar reembolsos inusualmente altos. son todos indicios de que algo no cuadra. Pero la señal más reveladora es la negativa a firmar la declaración de impuestos que, supuestamente, ha preparado.
Además, desconfíe si le piden que firme un formulario en blanco o incompleto, o si insiste en depositar el reembolso directamente en una cuenta que no es la suya. Estos son comportamientos típicos de los 'ghost preparers', profesionales sin escrúpulos que se aprovechan de la vulnerabilidad de los contribuyentes.
¿Qué riesgos asume el contribuyente? El acceso a información personal y financiera sensible, el pago por un servicio inexistente, el riesgo de ser auditado por la IRS y, en última instancia, la pérdida de dinero y la tranquilidad.
La lucha contra estos estafadores es una constante. La IRS advierte: no se deje engañar por promesas de reembolsos gigantescos. Verifique la acreditación de su preparador, exija un recibo detallado y, sobre todo, mantenga el control de su propia declaración de impuestos. La buena fe es una virtud, pero la cautela, en materia fiscal, es una necesidad.