Etf: la supervivencia se pone dura, fondos cierran a marchas forzadas

La fiesta de los ETFs ha terminado. La proliferación masiva de estos fondos cotizados, que en 2024 inundaron el mercado, está llevando a una criba implacable: los fondos que no logran atraer capital se están cerrando a un ritmo sin precedentes. Un ajuste necesario, pero que pone en entredicho la estrategia de algunos gestores.

La vida útil de un etf se acorta drásticamente

La vida útil de un etf se acorta drásticamente

Según un reciente informe de Bloomberg Intelligence, la vida media de un etf que será liquidado en 2026 se ha desplomado hasta los 18 meses, una cifra que contrasta fuertemente con los cuatro años y ocho meses de 2024. El año pasado, más de mil nuevos productos entraron en el mercado, un universo de 19 billones de dólares, saturando las opciones para los inversores y dificultando la captación de activos para los recién llegados.

Aga Kuplinska, de Tidal Financial Group, apunta a un cambio de mentalidad en la industria. “Antes, cerrar un etf era casi vergonzoso. Ahora, se considera una gestión eficiente de recursos. Si un fondo no cumple con ciertos hitos en 12 a 18 meses, se cierra y se reinvierte el capital”. La cifra habla por sí sola: más de 40 etf se liquidaron solo en los primeros dos meses de 2026, superando ampliamente los 33 del mismo período del año anterior.

La clave ahora es la distribución. Todd Rosenbluth, de TMX VettaFi, remarca que “no basta con construir un etf, hay que saber hacerlo crecer”. En un mercado cada vez más competitivo, la capacidad de colocar el fondo en las plataformas de brokers y grandes firmas de inversión se ha convertido en un factor determinante para la supervivencia.

No todos los ETFs son iguales. Kuplinska distingue entre productos “que se venden solos”, como los fondos apalancados o basados en criptomonedas, diseñados para entornos de mercado específicos y que no requieren una gran maquinaria de distribución, y los fondos más tradicionales, que necesitan tiempo y un historial probado para generar confianza. Estos últimos, obviamente, exigen una mayor paciencia y una estrategia de captación de activos más elaborada.

La frontera de los 100 millones de dólares en activos bajo gestión se ha convertido en un umbral crucial. Superarlo, demuestra la viabilidad del fondo y abre la puerta a una mayor visibilidad y aceptación por parte del mercado. La lección es clara: la innovación por sí sola no es suficiente; la ejecución y la distribución son tan importantes, si no más, para garantizar el éxito en el competitivo mundo de los ETFs.

El panorama actual exige una reflexión profunda por parte de los gestores. La proliferación de productos ha demostrado que la calidad, la estrategia y, sobre todo, la capacidad de llegar al inversor son los verdaderos pilares del éxito en este mercado. El futuro dirá si la industria ha aprendido la lección.